Penas de pena

El sistema penal español produce un respeto inmenso en los que cumplimos la ley

Entre los fallos multiorgánicos que está padeciendo nuestro cuerpo social, que no se nos olvide señalar, con pena, los que afectan al Derecho Penal. Como vemos cosas más constitucionales y otras más históricas, puede que se nos pasen. Y no deberían, porque afectan a una de las instituciones más importantes de cualquier Estado: la pena y el monopolio sobre la justicia reparativa.

Están fallando las penas cuando no cumplen su función básica de satisfacer los derechos morales de las víctimas, desde luego. Cuando asesinatos y violaciones espantosas tienen unos castigos irrisorios se burla el sentido de la justicia y la dignidad de las víctimas. Pero, además, están fallando las penas en su carácter disuasorio de nuevos delitos y en su misión de reinsertar al delincuente.

Que alguien tan suave en sus nada angulosas formas como Junqueras se permita decir que "el indulto se lo pueden meter por donde les quepa" indica, entre otras cosas, que la pena impuesta no le causa ningún temor reverencial. Evidentemente, porque su libertad está en manos de Torra, que controla (para un perfecto descontrol) una Generalidad en rebeldía con la competencia sobre el régimen penitenciario.

Como la reacción de Junqueras pone en evidencia su mala educación, la sentencia del Supremo y hasta deslegitima algo tan poco democrático como los indultos, se me puede escapar una sonrisita. No es el caso, en absoluto, cuando me entero de que el descerebrado que tiró cohetes a un helicóptero de los Mossos, pudiendo producir una tragedia de enormes dimensiones, es el mismo bestia que golpeó brutalmente a un policía por la espalda hace unos meses en una concentración de Jusapol. La sanción que le pusieron no ha servido, como vemos, para nada de nada.

No extraña que el parlamento catalán siga erre que erre. Y esto no es sólo en el desmadre nacionalista de Cataluña, sino con los violadores de permiso y con tanto delincuente reincidente.

Tenemos tantos problemas que podemos bloquearnos en el lamento y la desesperación, pero conviene ir poco a poco detectándolos y remediándolos. Habrá otros problemas más esenciales, sin duda, pero a nuestro sistema penal hay que echarle un ojo reparativo que lo reinserte en la justicia. No pueden ser unas penas que sólo terminan dándonos lástima a los que cumplimos la ley. Ni se corresponden con los delitos ni resultan pedagógicas ni disuaden ni reinsertan. Una pena de penas.

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