Opinión

José Manuel Caamaño

Comisario de Policía

Pateras

Rescate de una lancha neumática con inmigrantes en el Estrecho. Rescate de una lancha neumática con inmigrantes en el Estrecho.

Rescate de una lancha neumática con inmigrantes en el Estrecho.

HASTA que a comienzos de la década de los 90 se implantó la necesidad de visado para los marroquíes que querían viajar a territorio peninsular español, la situación que vivían éstos era muy diferente a lo que tenemos hoy en día.

Cuando no existía el visado eran muchos los marroquíes que saltaban hacia España, país que encontraban en cierto modo con ciertas similitudes al suyo. Y lo hacían en busca de un trabajo. Pero eran saltos por temporadas.

Al no haber visado entraban y salían sin problema. Tenían unas fechas en las que regresaban, como son el Ramadán o la Fiesta del Sacrificio. No estaban sujetos a mafias, a normas administrativas. Con unos mínimos requisitos documentales y poco más entraban en el “dorado español”.

Pero llegan las obligaciones dentro del seno de la Unión Europea y se implanta el visado. Es algo que tardan en asimilar. ¿Qué nos trae el visado? Lo básico, para solicitarlo, es cumplir unos requisitos , como pueden ser tener detrás un respaldo profesional, un empleo o una justificación para viajar, desde temas de salud a negocios, asistencia a congresos, etc.

Pero no todo el mundo tiene esas posibilidades y eso empieza a generar y abrir otras vías, como son las falsificaciones de documentos para conseguir el visado y, claro, en cuanto entras en el entramado de las mafias de falsificaciones tienes que empezar a pagar y eso te lleva a que un visado para tres meses y que solo te autoriza a ser turista pero no a trabajar, les induce a incumplir el compromiso, digamos que moral, de volver al caducar la visa, quedándose en España hasta conseguir el dinero suficiente para pagar a la mafia.

Y resulta que como incumpliste las fechas del visado concedido estás en una especia de lista negra de las personas a las que no se les concede visado, pero claro, tenemos a Mohamed que desde su juventud ha estado marchando a Marbella a trabajar y regresar con los ahorros ganados, a su país, sin cortapisas, volver a Marbella al acabarse el dinero y así varias veces al año y cada vez que le hacía falta, y ahora el sistema le dice que ya estuvo sus tres meses anuales y que al no cumplir los plazos de regreso tiene la puerta cerrada. Pero Mohamed necesita ir, al precio que sea.

Y para cobrar ese precio que sea están otras mafias, que han empezado a ver negocio en el transporte en embarcaciones de todos aquellos que no consiguen cita en los Consulados, que no tienen los requisitos básicos para pedir visa.

Ellos solo quieren ir a esa tierra que ven en televisión en la que regalan dinero a espuertas en concursos, en la que todo es fácil y se nada en abundancia. Y se convierten en presa fácil de las mafias.

Si consiguen alcanzar las costas españolas, y una vez en tierra firme, empiezan otros problemas de los que no tenían conocimiento. Si te pillan, al no tener papeles que te permitan la estancia en España, lo más probable es que te retornen a tu país, pero si no sucede así y te quedas resultará que no tendrás “papeles” y si no tienes “papeles” no puedes trabajar, al menos legalmente, pero claro Mohamed, y todos, necesitamos comer, un lugar donde cobijarnos, y si no puedo acceder a ello ganándomelo con el sudor de mi frente, ¿cómo lo hago?¿Robo, trafico con drogas?

Afortunadamente las normas, en ocasiones, ofrecen tablas de salvación El sueño dorado se va cumpliendo. Y tras materializarse esos años de ausencia y lejanía de su hogar, de su familia, años que ha tardado en lograr la legalidad administrativa en España, y ya con su permiso de Residencia calentito aún, los primeros pasos que da Mohamed van encaminados a regresar a su casa, de la que lleva mucho tiempo fuera, todos los que ha permanecido en situación irregular y que le decían no vuelvas ya que tendrás que volver a adquirir una deuda con la mafia. Y en esos años pueden haber fallecido sus padres, hermanos.

Esos primeros años de las década de los noventa han traído un mayor movimiento migratorio. Pero Marruecos, país que de forma global ayuda al ser colchón en el movimiento de la migración irregular que nos llega del África negra, también vive y sufre sus problemas, sus crisis económicas, su superpoblación.Y la juventud despierta, y ve que se puede vivir de otra manera, que en países que están al norte del suyo la vida es diferente y que pueden dar el salto en cualquier momento. Y ahí empiezan a plantearse estos jóvenes el irse, a lanzarse a la aventura de cruzar el Estrecho.

Pero incluso el salto en pateras va cambiando. Las propias mafias empiezan a hacer distinciones, establecer clases. Inicialmente las pateras eran de madera y en ellas viajaban los subsaharianos y un piloto marroquí. Se destacaba mucho, se diferenciaba desde el color de la piel hasta la consideración penal de ser el piloto y mientras los subsaharianos tenían responsabilidades administrativas el piloto las tenía penales. Eso lleva a que a los mandos del motor pongan a otro subsahariano a quien, como mucho, han dado un par de explicaciones básicas sobre el manejo de la embarcación.

El incremento en el paso de esas embarcaciones ha traído también el aumento en los naufragios, pero de este iceberg de muerte tan solo conocemos lo que vemos nosotros.

Y no hay sociedad que sea capaz de digerir esos datos, ni las receptoras de esos movimientos migratorios ni las de los países de origen. ¿Pero los de origen tienen datos? Por supuesto. Quien sale en busca del paraíso, a pesar de deambular por desiertos, montes y selvas, periódicamente llama a casa y cuando está próximo a dar el salto al vallado de Ceuta o Melilla o de embarcarse en la patera lo hace para dar la buena nueva de la inminente resolución del problema familiar y de estar cerca l meta buscada y, claro, la familia espera paciente la llamada confirmando la llegada. Si no llaman es cuando empiezan llantos y lamentos. Sus hijos se han convertido en una fría cifra de fallecidos, recuperados o no sus cuerpos.

Pero los humanos somos así y nos preocupan “nuestros fallecidos”, los de otros sitios o familias no son tanto problema. Y para Marruecos el dolor viene de esa patera cargada de jóvenes, menores y mujeres, de origen magrebí, que se han quedado en las fosas del Estrecho, y como consecuencia empiezan a presionar, e incluso a veces a denunciar, a los organizadores de esos pases en pateras y les exigen que con los “negros” hagan lo que quieran, pero que con sus hijos se haga de otra manera y eso lleva a cambiar formas de transporte, desde el uso de otras embarcaciones más seguras y pilotadas por expertos “gomeros” a “pruebas de vida” de que sus hijos han sido desembarcados con vida.

Pero no todos tienen para pagar por esos viajes “más seguros” y lo que hacen es juntarse varios, generalmente grupos de entre diez y un máximo de veinte, según el tamaño se la patera de madera que hayan localizado y comprado, y por su cuenta lanzarse al mar, contando casi siempre con uno de ellos que sabe algo de “marinear”.

Estos cambios en las estrategias de las propias mafias producen un efecto de atracción, al ver, considerar, más segura la forma de cruzar, con más garantías de llegar. También ciertos aspectos de la vida diaria afectan, como lo fue, el pasado año 2018, el anuncio de la puesta en marcha de la recuperación en la obligatoriedad de realizar el servicio militar en Marruecos, durante un período de doce meses. Esa noticia, aparecida en el verano de 2.018, llevó a un incremento de jóvenes que salían de cualquier forma humana posible de su país. No estaban de acuerdo con ella. Nadie olvida aquellos grupos manifestándose por Tetuán bajo el tema de “PATERAS GRATIS PARA TODOS”. Por desgracia lo que no saben esos jóvenes es que Europa tiene multitud de problemas y no todo es como lo ven en televisión, o como engañosamente les pintan y adornan sus propios compatriotas que bajan a Marruecos, tras años de fuga. Lo que no se dan cuentos los alucinados jóvenes marroquíes es que les están poniendo delante una tentación y que lo que está haciendo ese tipo que acaba de llegar de Europa, es ser el cebo para que piquen.

Puedo decir que en mi experiencia personal he llegado a ver uno de esos vendedores de muerte que venía desde Madrid y en Marruecos organizaba estos viajes y ha llegado a cobrar el pasaje en la patera a un familiar muy directo suyo.

Dejo una preguntada colgada, que hoy no responderé, pero ahí va: ¿Qué o quienes están detrás de esos asesoramientos a las mafias? ¿Quiénes sacan provecho de estos movimientos migratorios y de todo lo que hay a su alrededor?

Muchos traficantes de drogas están usando sus potentes gomas para transportar personas, a las que recogen en las costas marroquíes, en las propias playas y en pleno verano, mientras están plagadas de turistas, y llevan “carne humana” hacia el norte. Pero un riesgo que los pilotos de estas gomas no saben calcular es el de que llevan personas y ante la persecución que puedan realizar sobre ellos, actúan y se mueven, tratando de esquivarlos, como si llevasen fardos de hachis no siendo conscientes de que las personas reaccionan al miedo y a otros factores que un fardo no siente.

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