La campaña mínima

fernando / santiago

Pastillas para no soñar

Por regla general no hay que tomarse muy en serio a los políticos en campaña. Hacen promesas que saben que no pueden cumplir pero forma parte de su trabajo. Habría que ir con un farol, como Diógenes, para encontrar a uno cumplidor. Los políticos pierden todo el pudor en las campañas ante el temor de perder todo el poder. Llega en este momento la catarata de promesas , por mucho que todos sepamos que son imposibles de llevarlas a cabo. Por este motivo me hace gracia la manera en la que se pasa la lupa por las propuestas de Podemos. Claro que la mayoría son irrealizables . Ellos lo saben y nosotros lo sabemos pero en esto no se diferencian del resto de partidos, no son distintos los de arriba y los de abajo, los de la Casta y los de la Susana. Rajoy llegó al gobierno prometiendo bajar los impuestos y acabar con el paro y ha hecho exactamente lo contrario. Los programas hay que tomárselos a broma. Las campañas electorales tratan sobre emociones, no sobre propuestas. Nadie va a cambiar su opinión o su voto por el anuncio de una medida concreta. La primera estafa de la democracia fueron los 800 mil puestos de trabajo y la salida de la OTAN que prometió el PSOE. A nadie pareció importarle mucho que al final fuera mentira porque siguieron votándole durante años. De la misma manera Zapatero no nos iba a fallar y cambió por completo de política económica .

Hace cuatro años Montoro y Teófila prometieron 5 mil puestos de trabajo en la reforma del Polígono Exterior de la Zona Franca. No se ha creado ni uno solo. Era la precampaña de las municipales. El PP gobierna en Madrid y en Cádiz pero nadie ha dado ni una sola explicación. Ahora Jorge Ramos promete 500 puestos de trabajo en los antiguos terrenos de Altadis y Sanz miles en la expansión de la Zona Franca. Al final es el mismo chiste contado una y otra vez. Como el de la tortuga del gran Reguera salvo que en el caso del genial músico gaditano cada vez que lo escuchas te tiras al suelo y en el de los políticos del PP cuando vuelven al tema de los puestos de trabajo nadie pregunta qué fue de los anteriores, si estos son los mismos que se prometieron antes o si los antiguos ya no se van a crear. Nadie pide un desglose con los nombres de las empresas y la actividad de cada una con la inversión comprometida. Es como las viviendas en palafitos que tanto promocionó el PP hace unos años y que al final ha quedado en nada, o los carteles con la realidad virtual de las anteriores municipales, con todo lo que se iba a hacer en cada esquina de la ciudad. Pagado todo, eso sí, con dinero público que ya se sabe que lo del común lo del ningún. Es lo mismo que cuando IU propone la banca pública, el banco de tierras o la municipalización de limpieza y autobuses, o cuando Rafael Román propuso la Gran Plaza del Mar.

En definitiva , si a usted le dieran a escoger entre ver el debate electoral de Canal Sur o ir al concierto de Sabina en FIBES ¿qué hubiera hecho? Pues eso mismo hice yo.

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