El pinsapar

ENRIQUE / MONTIEL

Paso por Urgencias

La gente dice: mucha medicina privada pero donde te curan de verdad es en el Hospital. El 'hospital' es el Puerta del Mar. En Cádiz. Doy fe de que te curan, de que la gente tiene razón. Sin entrar en detalles. O sea, llegamos al Puerta del Mar en plena información de este Diario sobre los colapsos de las Urgencias y el cierre de plantas. Como Otorrino. Era verdad, yo estaba allí. No de enfermo, pero estaba allí. En Urgencias, en la zona cerrada de Otorrino, en los enfermos de cirugía torácica con los enfermos de otorrino, y otras mezclas. Estar de familiar acompañante es ver muchas cosas, muchas. El momento mejor de un hospital es cuando te dan el alta, el momento de la puerta de la calle. Pero entre el momento siempre de preocupación con el que llegas al momento de alivio con el que sales hay todo un lapso de pensamiento, una contracción del tiempo y del espacio. Que se reduce a tu parte de la habitación y al camino al cuarto de baño o la Cafetería, a lo pronto que amanece o a lo que tarda en anochecer. Y a las experiencias, casi siempre dolorosas, que compartes. Hay gente cafre que fuma en los cuartos de baño, por ejemplo, para gran enfado del personal sanitario. Se confirma una vez más hasta qué punto el tabaco es una droga maligna y adictiva que puede con la voluntad. Entrar para unos días en el Puerta del Mar es como hacer un viaje, quería decir. Que luego puedes contar. Como los viajes de los románticos ingleses y franceses del siglo XIX pero por un universo adolorido que te convence de que cualquier política moderna pasa por solucionarlo, mejorarlo. El sistema de salud, el hospital mismo. Las Urgencias. Digo que miraba el funcionamiento de las Urgencias, allí sentado tantas horas. Con mucho interés. Por lo menos era una zona de protección. Es como estar ya dentro del sistema hospitalario porque te controlan, te llaman, te medican. Te analizan, observan. O sea, ¿cómo podría hacer para separar a los profesionales sanitarios -de capitán a paje- del sistema al que sirven? Lo más fácil es dirigirles nuestra frustración o la ira que produce el miedo en algunos. Pero no es eso, no es eso. Porque son lo mejor. Es seguir estudiando las mejoras e invirtiendo en optimizar esta parte tan sensible del vivir ciudadano, de la vida misma. Una joven médica -concluyo- decidió enseguida que la paciente debería quedar ingresada. Era su problema, la paciente. No lo otro. Es de otros y en último caso de otra, de Susana Díaz.

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