Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Paradojas turísticas

El caso curioso es que quienes promueven estas campañas después viajan en compañías de bajo coste

El grupúsculo de activistas de Calle Viva, instigado en la sombra por el gurú de Podemos en Cádiz y exdiputado(sin pena ni gloria) Jesús Rodríguez ha bajado un poco el listón a la hora de señalar los apartamentos turísticos de la ciudad, quizás porque no conozcan más casos , porque se han aburrido o porque se les ha acabado la lata de pintura. En esa campaña contra lo que ellos llaman la "turistificación" han encontrado un aliado excepcional en el concejal de Urbanismo, Martín Vila y, por extensión, el Equipo de Gobierno gaditano que pretende empujar al Ayuntamiento a esa cruzada contra los turistas a la vez que se postran de rodillas frente a LLORECA a quienes les regalan las calles y las plazas de Cádiz: sorber y soplar a la vez, una mano por el cielo y otra por el suelo. Mientras se pretende frenar la expansión del turismo se permiten terrazas en cada esquina. Martín Vila quiere aprobar una ordenanza contra el auge del turismo en la idea errónea de que los apartamentos turísticos no están regulados, cuando ocurre lo contrario, la Junta aprobó una minuciosa normativa que establece un pormenorizado rosario de requisitos para poder poner un apartamento con destino al alquiler vacacional. Agudas contradicciones, aunque nadie parece dispuesto a señalar que el rey va desnudo. El caso curioso es que quienes promueven estas campañas cuando viajan lo hacen en compañías de bajo coste, alquilan coches por Bla bla car, se cogen apartamentos turísticos allá donde van, usan Uber o incluso son capaces de ir estabulados como ganado en los miles de cruceros que atraviesan los mares. Es decir, los adalides contra esa supuesta turistificación se convierten en turistas nada más salir de la ciudad en un ejercicio de hipocresía política de primer orden. Bien haría Martín Vila en contarnos cuántos gaditanos viven del turismo en sus distintas facetas, no solo su cuate Di María. Incluso en hacer público cuántos edificios del Casco Antiguo se han rehabilitado o se rehabilitan gracias a la iniciativa privada con destino al turismo y cuántos está rehabilitando el propio Ayuntamiento. La relación puede ser de 100 a 1.

Por si fuera poco, la Peña El Molino se convertirá en apartamentos turísticos. Aquello que fue el espacio reservado para la aristocracia socialista en tiempos de Carlos Díaz, con un gobernador que se iba a coger erizos días antes del gran evento. Ahora serán apartamentos. El fin del mundo está cerca, arrepentíos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios