POR segunda vez en su Pontificado, iniciado en 2005 tras la muerte de Juan Pablo II, Benedicto XVI visitará España este fin de semana. Santiago de Compostela y Barcelona serán los destinos en los que el Pontífice desarrollará esta visita pastoral, que no de Estado, a nuestro país. La visita del Papa hoy a la capital gallega se produce en el marco de un Año Santo Compostelano, mientras que la jornada de mañana en Barcelona tiene por objeto celebrar una eucaristía en la basílica de la Sagrada Familia, prácticamente acabada ya su parte principal. Pese a este marcado carácter pastoral, el jefe del Estado vaticano se ha citado durante su estancia con los Príncipes de Asturias, hoy en Santiago, y con sus majestades los Reyes, mañana en Barcelona. Desde el Gobierno, por su parte, el Pontífice será recibido por el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, y despedido por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. También el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, asistirá a los actos en Galicia: "En mi ciudad", como ha recalcado él mismo. La participación de estas autoridades es lo lógico y normal ante la visita de quien no sólo ocupa una jefatura de Estado, sino que es también una autoridad moral para millones de católicos en España. Creemos que estas atenciones y otras, como los necesarios dispositivos de seguridad en ambas ciudades, son perfectamente compatibles con el Estado laico que promueve la Constitución, que en su artículo 16 garantiza la libertad religiosa, también para los católicos, que es la confesión mayoritaria en nuestro país. No compartimos, por tanto, que la visita de Benedicto XVI sea objeto de protestas, que consideramos extemporáneas. Porque las jornadas del Papa en España conseguirán incluso dar un beneficio evidente, no sólo para el sector servicios de las dos ciudades que visitará, sino como promoción turística el fenómeno Xacobeo y el Camino de Santiago y de la culminación de uno de los iconos monumentales de Barcelona, diseñado originalmente por un genio catalán, y por tanto español, como Antoni Gaudí.

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