El sector servicios se ha convertido en la primera industria de Cádiz. Por eso, haríamos bien en cuidar algunos detalles. Les pongo en situación: un restaurante en el Paseo Marítimo. Todo bien, sin grandes alardes pero correcto. Llega la dolorosa y la sorpresa es ver que hay que pagar seis euros por dos paquetitos de picos y tres rebanadas de pan con menos fuerza que la Falange en Bilbao. Pan y picos, pone la cuenta. Lo curioso es que cuesta más caro ese concepto abstracto de pan y picos que media ración de boquerones. A ver, no es por los seis euros señores, es porque uno tiene la sensación de que lo están timando. Ocurre lo mismo que si te cobran nueve euros por una caballa con piriñaca, a menos que la caballa en cuestión sea de sangre azul pero de verdad. Estamos de acuerdo en pagar el cubierto, pero siempre con sensatez. Lo otro es directamente tomar al cliente por tonto.

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