No Sin Música 2023 en Cádiz Así queda el cartel del festival con las últimas confirmaciones

Como en mi infancia no hay recuerdos de un patio de Sevilla ni hay huerto donde madura el limonero, y ni mucho menos alcanza la memoria a dar tono poético a aquellos primeros tiempos, los recuerdos de la niñez se limitan a los paseos en el Cochecito Leré, a algún partido suelto con pelota de trapo en la plaza de Mina y, sobre todo, a aquella costumbre tan extendida entonces de acudir a la plaza de España y comprar maíz en el vetusto carromato de madera para dar de comer a las palomas que, si se tenía paciencia, llegaban desde sus palomares a posarse en manos y brazos para picotear el grano. La escena, actualmente impensable, contrasta con las medidas que se piden por la sobrepoblación de unas aves que muchos detestan y que otros defienden. Ya no son bien vistas las palomas, aunque sean buenas mensajeras y representen la paz. A este paso no van a quedar ni las palomitas del cine.

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