¿CUÁL es el verdadero Pablo Casado? Si me preguntan diré que prefiero a este último, el de la ruptura con la extrema derecha y el discurso centrado y reivindicativo de un espacio propio, el que siempre se le ha reclamado al Partido Popular, y que había dejado él mismo y por su propia voluntad.Si la pregunta es si me lo creo, responderé que hay que darle la misma credibilidad que a todos los políticos, es decir que por norma general debemos tener en cuenta que todos tienen el mismo fin en sus actos y en sus palabras: apañar una posición electoral favorable. Entonces, por mucho que las palabras y el tono del sucesor de Rajoy hayan despertado un apoyo amplio, al que me sumo, inevitablemente hay que preguntarse si va en serio.

Porque este Casado es el mismo que pocos días antes enarbolaba unos razonamientos no sólo muy diferentes sino en muchas ocasiones contradictorios con sus palabras en la última moción de censura. El hombre y el nombre no han cambiado, pero su lógica sí ¡y de qué manera! Y los diputados que se rompían las palmas aplaudiendo su ‘hasta aquí hemos llegado’ eran exactamente los mismos que ovacionaban entusiastas su camino de guiños y copia de argumentos a los voxeros hasta ir a parar precisamente a este punto. ¿Quién ha sido el responsable de que hayamos llegado hasta aquí? La buena política se reduce mucho si se aplaude a un líder por decir una cosa y también por la contraria. Pero es la política que tenemos.

No cabe duda de que este Pablo casa mejor con lo que se espera de una derecha europea, pero es tan reciente y recién nacido que casi sorprende verlo con barba. Y deja flotando en aire muchas preguntas, pero sobre todo una: ¿lo que dicho durante estos dos años largos de presidente del PP era sincero? Y otra, como consecuencia: ¿es sincero este nuevo Pablo? Después del discurso enérgico del joven político popular, y su diatriba contra Abascal, y su “nunca seremos como ustedes” que representaba la ruptura de un noviazgo problemático con periodos de convivencia, para que creamos en su decisión es necesario que en las próximas fechas esta pareja no retome su coqueteo ni decida “darse otra oportunidad”. El tiempo lo confirmará.Si no, el caso recordará demasiado al Pedro Sánchez que un día renegó de los ‘populistas’ de Podemos y declaró con toda la solemnidad de que es capaz que nunca tendría a Pablo Iglesias en su gobierno porque no podría “dormir tranquilo”.

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