Se quejan los concesionarios por las obras del carril bici, que impiden el acceso a sus establecimientos. Se quejan los hosteleros porque el carril le puede quitar espacio a las terrazas. Y los propietarios de coches que cada vez tienen menos sitio para aparcar. Se quejaban los ciclistas y ecologistas de la ausencia de una ruta por donde circular en bicicleta. En estos tiempos que corren, todo es una queja. En la mayoría de los casos la cuestión es monetaria. Está muy bien eso de pasear en bici, pero que no me repercuta en el bolsillo. Pobres políticos. Tienen que lidiar con el descontento crónico de la población. Y como es imposible contentar a todo el mundo, deben cometer el menor número posible de errores y fastidiar al menor número de ciudadanos. No me gustaría estar en el pellejo de ellos. "La gente se queja por tó" es una de las frases del momento. Y para el político viene de lujo un "Te lo dije, pa que te mete en ", que es mu de Cadi.

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