A los anticapitalistas les encanta proclamar que en la izquierda sólo caben ellos. Pero cuanto más pontifican sobre los más necesitados, más desprecian sus problemas. Lo increíble es que, a la hora de la verdad, los socialistas gaditanos siempre bailan al son que toca el equipo de gobierno de José María González, no vaya a ser que les tilden de fachas. Su hipocresía se plasmó de nuevo en la votación para cambiar el nombre a la avenida Juan Carlos I con una abstención de pura cobardía. Mara Rodríguez podría haberse expresado en los mismos términos que usó el alcalde contra el emérito para condenarlo, pero la portavoz socialista exhibió una falta de criterio colosal al recalcar que hay temas más importantes, a la vez que jaleaba al alcalde en su afán por revisar el callejero como si no hubiera un mañana. Poco le importó a su grupo traicionar a su votante tradicional, ni que decenas de ex altos cargos socialistas respalden al emérito. Algo lógico, porque aún no se sabe si será juzgado o salvará antes sus problemas con Hacienda.

Para fastidiar aún más a Mara y los suyos, a Felipe González y Zapatero les ha dado por apoyar a Rodolfo Martín Villa al ser llamado por una juez que investiga crímenes franquistas. Como mínimo, habrán sufrido un ataque de nervios al ver que la memoria de quienes participaron en el Congreso de Suresnes sigue intacta, y que ninguno olvida el papel que jugaron, entre otros, el propio don Juan Carlos. Pero a la dirección sanchista todo esto le resbala porque ya se ha quitado la careta. Su cinismo le lleva a parecerse cada vez más a los dirigentes PNV, que llevan toda la vida encantados viendo cómo antes EH y ahora Bildu se manchan las manos, mientras ellos recogen los frutos. De esta suerte, también Podemos viene genial a Sánchez con su labor de zapa contra el régimen del 78, mientras él se llena la boca con la Constitución.

Las nuevas generaciones socialistas estarían en su derecho de proclamar una vuelta a sus orígenes republicanos desde una profunda reflexión y anunciándolo en su programa para que la gente sepa lo que vota. Pero lo de Sánchez es puro tacticismo carente de ideología: de ahí que su partido vote una cosa aquí y la contraria más allá, o diga que le inquieta don Juan Carlos pero que don Felipe es otra cosa. Aunque ya estemos acostumbrados a la falta de respeto de la izquierda radical por la libertad de prensa y de expresión y por la presunción de inocencia, lo que asombra es ver a los socialistas gaditanos convertidos en sus palmeros. Tiempo había para actuar si mañana resulta que el emérito es juzgado y condenado, ¿verdad? A la oposición se le exige una labor seria, el contrapunto permanente, y no dejarse llevar y conformarse con los descalificativos sin ofrecer alternativas, si quiere aspirar a la alcaldía que dejará Kichi vacante en 2023. Rodríguez dice que la moción de censura que propone el PP sería "antinatura". Tal vez, pero no hay nada más antinatura que no mojarse en política. Aparte de denunciar la parálisis que sufre Cádiz, los socialistas necesitan un líder sólido, con carisma y un partido detrás. Así no tendrían que renegar de sí mismos cuando se les pregunta por qué hacen esto y no lo otro y se limitan a encogerse de hombros.

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