Al margen del liderazgo sólido en la persona de Alberto Núñez Feijóo, el congreso del Partido Popular que ayer se inició en Sevilla va a suponer un reforzamiento de las estructuras regionales y de su influencia en la dirección nacional, especialmente de aquellos territorios donde el PP sostiene el Gobierno de la comunidad autónoma. De todas ellas, la organización andaluza es la que va a salir más reforzada. De hecho, el congreso que se clausura este mediodía va a consolidar a Juanma Moreno como uno de los líderes de la situación y una persona que va a estar muy cerca del nuevo presidente nacional en la toma de las decisiones estratégicas del partido. Feijóo ha elegido para la secretaría general a Cuca Gamarra, con lo que la número dos del partido se convierte en la voz del nuevo líder en el Congreso, de donde está lógicamente ausente, y además enlaza con el periodo más reciente de la historia del PP. Pero Feijóo ha creado la figura del coordinador general, dentro del núcleo duro de la dirección, y que en la práctica ejercerá como número tres. Ese puesto va a ser ejercido por Elías Bendodo, persona de la máxima confianza de Juanma Moreno y que a partir de ahora actuará como cabeza de puente del PP andaluz en la calle Génova de Madrid, sin tener que abandonar por ello sus responsabilidades en la preparación de las elecciones andaluzas que ya están muy próximas. Este reforzamiento del PP andaluz es consecuencia lógica de su experiencia de gobierno en la región y de las expectativas que se le abren para la próxima legislatura. El PP ha hecho que tras casi cuatro décadas de gobiernos socialistas la alternancia se haya producido en Andalucía sin que se haya gripado ningún mecanismo. Esto ha supuesto la normalización política de la región y es lógico que el partido que la ha encabezado, y el líder que la ha encarnado, vean reconocido ese trabajo.

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