VAYA desde estas líneas mi ánimo y apoyo por su paciencia a los miles de usuarios del transporte interurbano, que cada día del año soportan todo tipo de inclemencias meteorológicas y continúas incomodidades esperando debajo de las pírricas y cutres marquesinas, que desde hace años vienen supliendo a la tan deseada estación de autobuses. Cada vez que llueve, o con cada ola de calor que se padece, se me encoge el corazón viendo a los numerosos usuarios del mencionado servicio aguardando calladamente debajo de unas marquesinas que no resguardan del agua ni del viento y que no refrescan en la temporada estival. Me han parecido un soplo de aire fresco las declaraciones realizadas por la consejera de Obras Públicas de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar, en este mismo periódico, señalando que a pesar de quedar un trámite burocrático arduo, las obras de la nueva terminal podrían comenzar en el primer trimestre del próximo año. Si eso es verdad, bienvenida sea la espera que al final obtendrá recompensa, pero si se trata de una mera promesa de cara a las elecciones del 2011, se trataría de una nueva desilusión para estos pasajeros que ya se van mereciendo algo mejor.

De todas maneras esas revelaciones también han puesto de manifiesto que los terrenos para la instalación de esta infraestructura, junto a la flamante estación de RENFE, todavía están pendientes de cesión al municipio y que este trámite depende de la puesta en marcha del nuevo PGOU. ¡Pues baya chasco! Yo creía que ese fleco ya estaba solventado y, ahora me dicen que mi gozo en un pozo. Y recalco esto porque me da la impresión de que esa cansina burocracia que hay que llevar al día para comenzar los trabajos, si la administración pública no ha cambiado, irá para largo, por lo que eso de colocar la primera piedra tan pronto, como que no lo veo tan claro. Brindo mi confianza a la consejera para que ponga las pilas a quien sea y la estación de autobuses sea una realidad, y lo mismo hago para con el Ayuntamiento portuense. Piensen desde ambas administraciones en los usuarios del servicio y ofrezcan de una vez una solución definitiva. Estamos hablando de una sencilla estación de autobuses, no de un aeropuerto, un soterramiento o un puente de diseño sobre el mar.

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