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Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Onda Cádiz

Una televisión al servicio de los ciudadanos, accesible, donde se ofrezca otra imagen de la ciudad ajena a los tópicos

A mi juicio las televisiones públicas son útiles siempre que cumplan un servicio, no para competir en chabacanería con Tele5 o Antena3. Me parecen interesantes las televisiones públicas que tienen servicios informativos independientes del gobierno de turno, no como TV3 que es una máquina de agitación independentista o como fue en algunos momentos Canal Sur para el susanismo. Detesto las televisiones públicas que promueven el folklorismo tipo "Se llama copla", los Juanes y medio y todo el mamarracho circundante. Canal Sur, en algunas cosas ejemplar a la hora de promover el servicio público , en otras ha propiciado la imagen del andaluz indolente, gracioso y fiestero. Se ha dedicado con énfasis a la semana santa, los toros, las ferias, las romerías y los carnavales, a dar una imagen de Andalucía plagada de tópicos. Todo eso por 150 millones de euros al año.

Onda Cádiz nació del furor de todos los Ayuntamientos por tener su chiringuito donde hacer propaganda del partido gobernante. Tan es así que la televisión municipal de Cádiz tuvo innumerables multas por la campaña de propaganda desvergonzada a favor del PP y de Teófila Martínez. La Onda Cádiz donde Jorge Moreno campaba a sus anchas, la de Agustín Bravo, la que gastaba dinero en la plataforma de propaganda pepera llamada AIERTA, donde se colocaba a la prima de un concejal del PP, al cuñado del presidente provincial del partido, al que ponía los focos en los mítines, se le daban programas a los amigos(¿alguien recuerda al lorito?) donde la hija de un militante entraba en plantilla mientras su madre hacía un programa de cocina, donde los exjefes de prensa encontraban acomodo, donde los amigos del poder entraban por la gatera, donde una productora servía de cuelo por la puerta de atrás, donde la amante de turno hablaba de gatitos. De aquellos años viene la idea instalada en algunos de que la ciudad tiene otras prioridades donde gastar los más de dos millones de euros de su presupuesto. Luego llegó David Navarro y se instaló en el sistema hasta que una alianza de PP, Ciudadanos y PSOE dio un golpe de mano. Ahora se ha elegido por unanimidad a la excelente periodista Carmen Morillo que va a tener la oportunidad de demostrar para qué sirve una televisión pública local más allá del submarino amarillo, los programas cofrades y el exhibicionismo carnavalesco de algunos y algunas. Una televisión al servicio de los ciudadanos, accesible, donde se ofrezca otra imagen de la ciudad ajena a los tópicos chabacanos.

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