Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Once maneras de quitarse el sombrero

Cuando llegó a Cádiz el primer fenicio ya estaban Antonio di María en LLORECA, Miguel Nuche al frente del Casino, Miguel Villanueva representando a los autores de carnaval, Antonio Sanz y Paco Cabaña tenían cualquier carguete que les permitía vivir de la Olla Grande, Manolo Casal y Modesto Barragán llevaban varios años diciendo las mismas gracias en las retransmisiones del concurso del Falla. El conjunto de La Eternidad, comparsa fina que escribiera el año pasado Martínez Ares . Cualquiera de ellos podía hacer un remedo del Selu: yo, que llevo 30 siglos ….. etcétera. Son los testigos de la historia, ya momificados, que le hacen compañía a los sarcófagos fenicios en el Museo, todos ellos agarrados al cargo como una vieja a un columpio. Pepe Blas nos ha anunciado su renuncia al cargo por lo que abandona el club por propia voluntad. El resto son eternos de Cádiz como el levante, la humedad y la piedra ostionera, más tuyos imposibles, se publicitaba este periódico. Hay que tener en cuenta que Teófila ha anunciado su marcha como lo hizo Antonio Martín , como se fue del Cádiz Antonio Muñoz o de las cofradías Martín José , lo que escribió Cervantes " caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo , fuese y no hubo nada". Todos aquellos que se piensan imprescindibles no tienen más que irse un momento para que les hagan todo tipo de homenajes y a otra cosa. Una lluvia de placas, un alud de cenas de despedida y que pase el siguiente. Se va Ignacio Moreno después de haber estado 18 años de secretario y otro tanto de presidente del Ateneo. No habrá ningún terremoto. Le ha dedicado un gran esfuerzo a mantener esta añeja entidad contra viento y marea, muchas veces estimulando la vanidad de aquellos que se piensan que ingresar en ese club es timbre de gloria (que diría Rafael Román): una medalla y una charla dada a la familia servía para la consabida foto del Diario que los interfectos ponían en un marco sobre el mueble bar de su casa. Ignacio ha sido un activista de la sociedad civil, usando la terminología puesta en curso por el mundo de Podemos . Un esforzado luchador por los intereses de Cádiz con independencia, tolerancia y tesón. Llenó de placas la ciudad y de conferencias la calle Ancha. Le echaremos de menos, además de lo anterior porque es el gaditano que mejor ha sabido llevar sombrero, el único que se descubría en presencia de las damas y al entrar en un lugar cerrado, el que sabía ejercer con elegancia,tolerancia y gaditanía el cargo. Chapeau.

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