Los paseantes la llevan clara en Cádiz en los últimos tiempos. Entre los coches, las bicicletas, las obras del carril bici y los patinetes eléctricos se antoja difícil andar con tranquilidad, especialmente por el perímetro del casco antiguo, por el Paseo Marítimo o la carretera de Astilleros. Escasa continuidad lineal para los caminantes, encontrándose a veces tantos obstáculos que parecen protagonistas de un videojuego. ¡Cuidado! por aquí, ¡cuidado! por allí. Anda diez metros, tuerce a la derecha, rodea una obra, espera un semáforo, deja pasar a la bicicleta... una gymkana para quienes simplemente pretenden ejercer el saludable acto de caminar. No todo el mundo tiene bicicleta ni todo el mundo tiene ganas de coger una. Piensen, señores políticos, un poco en los paseantes, los peatones, los andarines, los caminantes... Existen y votan, no lo olviden.

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