EL ALAMBIQUE

Rafael / Gómez / Ojeda

Obras callejeras

REVUELTO anda el patio con las obras que se están acometiendo en distintas calles de nuestra ciudad. Críticas, quejas y mal humor se oyen por doquier de vecinos, transeúntes y comerciantes que tienen que soportar las molestias que ocasionan dichas obras: polvo, ruido, continuos cambios de circulación, mala señalización, etc. las citadas obras derivan de un programa del gobierno central para paliar los efectos del paro. Hubo quien propuso que en los municipios turísticos estas obras deberían hacerse pasado el verano para no molestar a los turistas. ¿Quién les dice a los que están trabajando ene sas obras que aguanten su situación de paro hasta el otoño? ¿Siempre el valor del dinero sobre las personas?

Cuando todo esté terminado, nos alegraremos de lo bien que han quedado aceras y calzadas y olvidaremos las molestias, por otro lado inevitables, aunque sí corregibles. Veamos: levantar todo el trayecto de una calle sin estudiar solapar las etapas, ignorar el impacto en la circulación y en el acceso a las viviendas de personas con dificultades físicas, alargar el tiempo de alguna actuación, levantar dos veces la misma acera sin dar explicaciones y empezar las obras sin reunirse con los vecinos más directamente afectados. Pero lo que más indignación está suscitando es la pérdida de más de 400 plazas de aparcamientos en calle Cruces, sin nada lógico que lo justifique. Bien está la peatonalización en el centro de la ciudad, pero en el Barrio Alto no se explica. Cuando adquirimos un coche pagamos el correspondiente impuesto; igualmente cuando repostamos, al contratar el seguro, al Ayuntamiento por rodar por sus calles, y si no es suficiente, al aparcar tenemos que abonar al 'gorrilla' de turno el impuesto 'voluntario' por cohones. Es así como se incentiva la compra de un vehículo en tiempos de crisis.

Menos mal que al final, dentro de muy poco tiempo, recordaremos aquellos refranes que dicen: "No hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista", "después de la tempestad viene la calma" y "nunca es tarde si la dicha llega". Ya llegará, ya. Paciencia.

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