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Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Obituarios

Una de las reglas es la de no decir del finado lo que no le dijiste en vida, especialmente comentarios críticos

Cuentan que The Times tiene un departamento dedicado en exclusiva a los obituarios. Los redactores llaman a los protagonistas para comprobar sus datos con el fin de que llegado el caso de su muerte el artículo sea lo más certero. En este periódico se ha especializado en la materia José Antonio Hernández Guerrero con su bondad, elegancia y precisión . Estos días hemos tenido casos de sobra para cultivar el género, algunos mediante artículos, otros en sus redes sociales, como las "horas y horas hablando de política" que dice David Navarro haber tenido con Michael Robinson, sin mecanismo algo de comprobación. Por regla general hay algunos procedimientos para no ser vulgares o repetitivos como esos carnavaleros y futbolistas que señalan con el dedo al Hispasat cada dos por tres, no sé si pensando en el Hombre del Espacio. Un buen procedimiento es no repetir lo de "buen viaje" porque nadie que se muere va a coger Los Amarillos, parece una fórmula laica de no tener que citar la otra vida en la que creen los católicos (en realidad todas las religiones). Otra costumbre reciente es decir "que la tierra te sea leve" al estilo romano pero sin latín. Muy habituales los comentarios a tumba abierta del estilo " donde quiera que estés" y similares. Desde aquí aclaro: no están en ningún sitio, tan solo en nuestro recuerdo. Ojalá hubieran permanecido con nosotros más tiempo pero una vez muertos no van a ningún lado, salvo que alguien demuestre lo contrario. Más sugerencias: no decir del finado lo que no le dijiste en vida, de manera especial comentarios críticos, que suelen ser los menos porque, como dijo Rubalcaba "en España enterramos muy bien", todo el mundo quiere deshacerse en elogios, cantar las bondades. Arcadi Espada, en su "Periodismo práctico" recomienda no ponerse en lugar del muerto: "a él le hubiera gustado así", a lo que añadía "si siempre ocultó lo que pensaba de él, haga un postrero esfuerzo""aunque no se han dado casos escriba usted con la precaución del que espera réplica". Yo le añado: no sea usted más importante que el difunto, no pretenda que nos creamos que si no fuera por lo que cuenta de su relación con él, la vida del muerto no sería como fue. Yo procuro aplicármelas a mí mismo en las raras ocasiones que escribo algún obituario porque me haya sentido concernido de manera especial. También procuro no decir una vez que se ha muerto lo que no le dije en vida, por respeto a mí mismo más que nada. Hay algunos homenajes a gente que no se la merecen .

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