HE leído con interés y satisfacción el artículo que se publicaba en este Diario de Cádiz, escrito por Guillermo Boto y titulado "75 años de la Virgen de los Dolores", donde nos cuenta que nuestro ilustre paisano, José María Pemán, organizó un festival taurino y una comida para financiar la escultura de la imagen de la Virgen de los Dolores, cotitular de la cofradía del Regidor Perpetuo de Cádiz y debida a la gubia de otro gaditano, como fue Juan Luis Vassallo Parodi, que la esculpió en 1944, autor de otras muchas esculturas religiosas y profanas y entre estas, la muy conocida de la diosa Gades y que mereció un premio nacional de escultura. El autor del artículo, Guillermo Boto, que se considera "investigador taurino" es un personaje muy conocido a nivel local, articulista en muchas ocasiones en este Diario. También fue muy conocido su padre, Feliciano, un destacado anticuario que se instaló en nuestra ciudad.

Todo lo escrito hasta aquí lo sabía, pero no la circunstancia de que Pemán había tenido la buena idea de organizar una corrida de toros, con un cartel de primeras figuras del toreo, como eran en aquellos años Domingo Ortega, Manolete y Arruza, precedidos por el rejoneador jerezano, Álvaro Domecq y así conseguir los fondos necesarios para pagar al escultor. Los toros, de la ganadería de Juan Pedro Domecq. Este suceso, ocurrido hace 75 años, es lo que se relata en el artículo de Guillermo y se celebró, además, en el restaurante "El Inesperado" de San Fernando y gracias a él he conocido los versos que compuso Pemán para aludir al suceso y agradecer las colaboraciones. Estos versos son muy ingeniosos y bien rimados, con un gracejo gaditano, sin maldad, muy propio de nuestro ilustre paisano. A su pariente político Álvaro le dice que "no hay nadie más agarrado…con las piernas sobre el lomo, en no siendo el mayordomo…" porque sabido es que esos cargos en las cofradías no son precisamente derrochadores y sigue el verso diciendo "no hay en Cádiz rey ni roque que del festival no hable// todo resultó admirable: los diestros con el estoque y nosotros con el sable". La chufla se convierte en oración porque termina "ya no serás hospiciano, sin una madre a Tu vera…" "cuando salgas agobiado, con tu rostro amoratado de clavel y alhelí tu madre estará a tu lado. Un día te lo ofrecí y hoy Señor queda jurado, aquí, en "El Inesperado", para los que esperan de ti". Gracias Guillermo Boto por habernos dado a conocer un suceso y unos versos, que son un piropo para Cádiz y un elogio para su gente y que pocos conocían

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