La quinta columna

jaime / rocha

Navidad laica

NO entro en el delicado, y siempre respetable, terreno de las creencias religiosas, Dios me libre. Me referiré al menos profundo de los usos y costumbres sociales. Y concretamente a lo que viene sucediendo en España, en estos años de la mal llamada democracia, que yo prefiero denominar partitocracia.

La religión católica no la trajo Franco a nuestro país, aunque algunos se empeñen en hacerlo creer así, ni es el origen de todas nuestras desgracias colectivas, más bien su ayuda está aliviando a miles de españoles en situación de pobreza extrema. Aun al más ignorante de los españoles le basta con visitar pueblos, aldeas y ciudades de nuestra geografía y observar la proliferación de bellísimas catedrales, y templos de épocas muy remotas, que no fueron inauguradas por Franco.

Sin embargo, hay una parte de nuestra sociedad actual que ponen todo su empeño en hacerla desaparecer de nuestras vidas y que clasificaría en tres subgrupos: los declarados y activos enemigos de la Iglesia Católica, las comparsas de indiferentes y los tontos útiles.

En opinión muy personal, aunque ampliamente compartida, los tontos útiles son los peores. No están muy convencidos de lo que hacen, pero por evitar que se les califique de eso tan horrendo como fachas, derechistas, cristianos, y otros insultos al uso, hacen lo que sea.

De esta situación y esos complejos nacen los bautizos laicos, con entrega de la Constitución, y no se si de los Estatutos de Autonomía, a los recién nacidos, (angelitos míos), los matrimonios entre homosexuales, el Jalouin por los Tosantos, procesiones laicas e insultantes para los creyentes, el Papá Noel por los Reyes Magos, que acuden a su propia cabalgata como simples teloneros, y ahora la Navidad laica o Solsticio de invierno.

Estos progres ya dicen Felices Fiestas por evitar la palabra Navidad, y el próximo paso será Feliz Solsticio de Invierno. En los engalanados de algunas ciudades ha desaparecido toda referencia a la Navidad (así se aprovecha para otros festejos), nada que recuerde lo que verdaderamente se celebra, el nacimiento de Jesús de Nazaret, para cientos de millones de personas, el Hijo de Dios.

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