Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

El Narda

Me consta que es un hombre honrado, comprometido, inteligente y culto, quizás con más ideología de la conveniente

Desde hace 30 años jugamos todas las semanas al fútbol e incluso viajamos por el mundo con tal motivo. El inexorable paso del tiempo hace que periódicamente se den de baja integrantes del equipo por lesiones, compromisos familiares o incluso por aburrimiento. Eso nos obliga a renovar el equipo con cada cierto tiempo. Hará unos 10 años faltaban jugadores y José Mari se ofreció a traer un chico que iba al gimnasio con él y, según decía, era muy bueno en el fúbol sala. Estábamos esperando a empezar el partido cuando llegó con un chavalito muy flaco que, según me dijo, era periodista, David de la Cruz. Pensé equivocadamente que era familia de Emilio. Yo no le conocía de nada pero desde ese día empecé a leer su trabajo y a jugar todas las semanas en su misma banda. Quedábamos en un café cerca de la casa de sus padres, en La Curva, donde nos cruzábamos los que madrugábamos con los que se recogían después de una noche de juerga. David saludaba con efusión a todo el mundo, quizás porque era su barrio. Daba igual si era uno que acababa de salir del talego o un trabajador que iba camino del curro. Desde entonces seguí su trayectoria profesional en El Independiente y en Cádiz Directo, su matrimonio, el nacimiento de su hijo, su trabajo en comunicación dentro de Adelante y luego en el Ayuntamiento y su salto a la política. Leo con interés sus escritos en Facebook, algunos maravillosos, otros auténticos babetones, que no se me vaya a venir arriba. Jugamos juntos cuando viene a los partidos, cada vez menos. Sigue con las bicicletas, los caños y el resto de malabarismos en plan Vinicius, sin que todavía le hayan reventado como se merece. Empecé a sospechar que escribía algo cuando me preguntó el tipo de fusil que se usaba en los años 30. Luego leí con placer Antes que vuelva a morir, novela que recomiendo. Todos los sábados, a las 8.30, cuando le dejan, tomamos café en El Artesano, donde guardias civiles, policías portuarios y trabajadores del muelle hacen un alto para comer algo mientras yo me tomo un café y David dos bollos con aceite y tomate. Ahora se presenta como candidato a la Alcaldía. Lo primero que pensé es: una lástima el buen periodista que pierde Cádiz. Como el futbolista que se había perdido. Me consta que es un hombre honrado, comprometido, inteligente y culto, quizás con más ideología de la conveniente o de lo habitual en el cínico mundo de la política, donde lo habitual es que la gente actúe en función de sus intereses y no de sus convicciones. Una pena que su padre ya no pueda sentir el natural orgullo por un hijo que destaca. Si el PSOE confirma a Óscar Torres y el PP a Cossi, ya tenemos hablado dilucidar el resultado al fútbol. Una campaña más interesante, dónde va a parar.

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