La Corredera

Antonio / Morillo / Crespo

Naranjas

EL otro día vi en una calle una furgoneta vendiendo naranjas y por el altavoz decía: "¡5 kilos de naranjas un euro!". Me quedé maravillado, porque en efecto por cada redecilla de naranjas, orondas y brillantes, cobraba un eurito. Y yo me pensaba, este hombre las habrá cogido en el Edén, en el Paraíso terrenal, le habrá pedido permiso a Adán o a Eva que les habrá contestado "sí, sí, coge las que quieras, de todos los árboles menos del manzano, que lo tenemos prohibido". Y el hombre llenó su furgoneta y se fue a venderlas, para deleite y goce de los viandantes, que contentos las compraban y marchaban ufanos a sus casas con el buen postre, a precio bien que barato.

Se lo conté a mi vecino, que tiene una frutería y me dijo: "Eso no puede ser y además es imposible. Si a mí me cuesta tanto y le pongo lo mínimo, lo justo para poder ganar algo y no tener que cerrar el negocio. ¿Cómo van a valer cinco kilos un euro? Ni loco, a menos que fueran suyas y las quisiera regalar".

A lo mejor el ciudadano vendía sus propias naranjas y entonces, punto y aparte. Pero como está de moda, para muchos, considerar las cosas del campo, como si fueran baldías, lo comento en esta crónica. Y siguiendo, a lo mejor los Ficus del Mora echan ahora naranjas. O quizás no tuviera que ir al Edén, que está muy lejos. Bastaría, como otros desgraciadamente hacen, ir a una huerta que esté junto a la carretera y haciéndole un favor al hortelano, le van limpiando los árboles de sus frutos. Ya se sabe, si no se quitan las naranjas, el árbol no puede echar nuevos brotes y se desgracia. Y de paso, si por allí hay unas gallinas salvajes, se las birlan, para el puchero. Y al llegar a su casa la mujer le dirá: "¡Qué lindo eres Pepe, como miras por tu casa!" Y después: "Anda, mátala tú y me la pelas, prenda".

En fin, por efecto de estas ONG, las huertas están abandonadas. Nadie quiere cultivarlas. En otra hora florecientes y hermosas, son hoy un páramo, que ya no se crían ni cochinos, ni pavos ni gallinas… ¡pa que se los lleven! Menos mal que de Marruecos vienen tomates, naranjas, y toda clase de hortalizas, que allí se trabaja a dos euros la peonada y salen baratas. Y los pollos, ya puestos, vendrán en contenedores, como todas las cosas, desde Pekín.

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