El Palillero

Museo de la Semana Santa

Reconozco que Kichi ha estado sembrado y para echarle incienso. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

En Cádiz tenemos varios museos imposibles, y la ampliación del Museo (el de la Plaza Mina), que también lo es; y así han dejado a la Academia de Bellas Artes, con el acceso por el Callejón del Tinte, como si fuera una vivienda de asustaviejas. Pero esa es otra historia. Entre los museos más famosos que nunca vimos, está el del Carnaval, faltaría más, pero también el de la Semana Santa. Este museo de los cofrades, a diferencia del carnavalero, tiene ya un local asignado, que es el de los antiguos Talleres Velasco, situados en la zona del baluarte de Santa Elena, en la parte de las murallas que se puede ver desde la Cuesta de las Calesas.

No sólo tenía un local asignado por el Ayuntamiento, en tiempos anteriores, sino incluso un proyecto, dibujado en planos; y un convenio que firmaron el presidente del Consejo, Martín José García Sánchez, y el entonces teniente de alcalde de Hacienda, José Blas Fernández Sánchez. Se suponía que sería inaugurado en el actual mandato municipal. A la vista está que la vida sigue igual, con el Ayuntamiento del cambio.

En la entrevista que mantuvieron los representantes del Consejo con el alcalde, José María González Santos, y la concejala de Cultura, Eva Tubío (cuya aparición se puede considerar un milagro laico), se volvió a abordar este asunto del museo, una vez que se solucionó lo principal, que era garantizar la subvención de la Semana Santa, antes de la bronca cofrade de los horarios. Al alcalde se le ocurrió una fórmula imaginativa para quitarse el asunto de encima: que pidan la pasta para el Museo de la Semana Santa, a través de las subvenciones de la Iti.

Y es aquí donde entra la Iti vestida con su mantilla, y con varilla en la mano. ¿Quién nos iba a decir que el Museo de la Semana Santa se podría hacer gracias al parné de la Iti? La Iti es riquita por su cuna; es como esas señoras antiguas de buenas familias que patrocinaban a las cofradías, por su devoción, y preguntaban: "¿cuánto hace falta?", y respondían: "esto lo pago yo".

Reconozco que Kichi ha estado sembrado y para echarle incienso. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes que la Iti podía pagar de su bolsillo hasta el Museo de la Semana Santa? Y, además, el Ayuntamiento le trasladaría ese problema a la Diputación, como ya hicieron con el Tricentenario de la Casa de la Contratación. Se intuye que Fran González va a cortar la cinta inaugural del Museo de la Semana Santa. Será a mayor gloria de Santa Elena la del baluarte, que fue la santa que encontró la Vera Cruz. Al final todo encaja, como pasa en los milagros.

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