Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

El Museo Iconográfico

Lo único que podría salvar a la Casa es que se encontrase allí un despacho con vistas para la concejala disfuncional

Se han reunido en Cádiz aquellos que en su día integraron la Asociación de Estudiantes Iberoamericanos en Cádiz, ADEICA, entidad que promoviese el que fuera director de este periódico Emilio de la Cruz Hermosilla. Con más kilos y menos pelos aquellos estudiantes de Medicina han recordado con nostalgia los tiempos en los que Cádiz era un lugar emblemático para los estudiantes americanos. Con el paso del tiempo, Teófila Martínez tuvo el empeño de darle un barniz americano a la ciudad, desde el denominado "balcón americano", hasta la Casa de Iberoamérica, pasando la capital iberoamericana de cualquier cosa, hasta la Cumbre del 12. Apenas queda lo que fue Cárcel Real que iba a ser la sede de múltiples acontecimientos y va a terminar como el trastero del Ayuntamiento. A la colección de Zitman se va a unir la de Vasallo y la de Aramburu junto con las bibliotecas de la Academia Hispanoamericana y del Ateneo, un almacén de trastos viejos para colocar cachivaches desperdigados por el edificio. Podríamos añadirle objetos al estilo de "el buche de un concejal, del tiempo de Romanones, está en la azotea porque no cabe en las habitaciones" que cantaban Los Trovadores en 1914 y exhibir allí: el Campari y la tesis de Ramoní, las banderas de Podemos, el traje de Eutimio del alcalde, la camisa con la que recibió al Elcano, el pelazo de Cantero, el disfraz de diosa Gades y el de botones de David Navarro, el ticket del viaje a Barcelona de Chavalas y Chavales junto con los papeles de los discursos que le escriben, el pasaporte completo de la Ruta de la Tapa propiedad de Laura Jiménez, una bombilla de Albita, el crecepelo de Juancho, las puñetas de Juanma Pérez Dorao, una mascota de Latife, un cucurucho de Jorge Moreno, la chaqueta verde oliva y la camisa proletaria del Comandante Castro, las fichas de afiliación al PSOE ejecutadas por el Mosca para Fran, una botella de agua de Loreto, los billetes de avión a Houston, una escoba del hijo de Lolo Bouza. La inquina con la que actúa la concejala Eva Tubío para con todo lo que no propone ella y el mosqueo porque le han quitado su despacho "con vistas al mar" hayan provocado un deterioro mayor de la Casa Iberoamérica. Lo único que podría salvar a la Casa es que se encontrase allí un despacho con vistas para la concejala disfuncional que se limita a leer lo que otros escriben. Cabría la suerte para la ciudad de que no salga elegida en las próximas municipales y se pusiera al frente de la cultura alguien que le quite la humedad después de 23 años de desidia.

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