hoja de ruta

Ignacio Martínez

Mortadelo y Filemón

CIRCULA por Málaga desde hace unos días un documento que podría llamarse anónimo, si no fuese porque en sus nueve folios hay nada menos que 174 nombres: casi toda la nomenclatura de la Junta de Andalucía en la provincia. Casi todos los puestos de libre designación que es costumbre que dependan de la voluntad del secretario provincial del PSOE. Se clasifica a estos 174 primero por su afiliación o no al partido, y después por el grado de confianza que inspiran a los autores de estos papeles.

El primer capítulo, el de afiliado, ofrece tres posibilidades: un sí, un no, o un guión medio (-) si no se está seguro. La segunda columna es más flexible. El máximo es un "sí [es de confianza] y promociona". No crean, no es que el partido promocione a los mejores, según mérito, capacidad y compromiso, la enterrada idea de su secretario general y presidente de la Junta. No. Es que la dirección provincial premia a sus fieles con el dinero del contribuyente. El siguiente nivel de confianza es un sí simple, sin promoción. Le siguen, conforme baja el grado de adhesión inquebrantable, otro guión medio (-) y un no. Ver que un antiguo delegado del Gobierno de la Junta en Málaga NO es digno de confianza produce un cierto estremecimiento.

Si un militante del partido, con muchos años en puestos de responsabilidad, no es de fiar para la nomenclatura gobernante, no sabemos el riesgo que corre el resto de los mortales. Al parecer, el ex delegado en cuestión tiene como cargo en su contra no haber estado en el reciente congreso provincial del lado correcto, con el oficialismo griñanista.

El susodicho documento no tenía al principio padre ni madre. El portavoz del Gobierno de la Junta estuvo muy diplomático en su respuesta, con un a mí que me registren… Dijo que se trataba de papeles sin membrete y que podían haber sido hechos por cualquiera. Menos prudente fue la contestación del hombre fuerte del PSOE en Málaga, Francisco Conejo, promocionado en el reciente congreso regional a la vera del presidente-secretario. Conejo dijo que es normal que una administración tenga documentos sobre el organigrama de los trabajadores que ocupan puestos de responsabilidad.

Los autores son gente de la cuerda del secretario Heredia y su hombre fuerte Conejo, que han hecho más allá de la mala intención algunas chapuzas con los datos. No han entrado casi en las consejerías que pierde el PSOE, Turismo y Obras Públicas, y no se meten en Cultura, que tiene bandera malagueña. Cometen errores de bulto en algún caso. Un Manuel, que es Manuela, un militante que ha sido consejero de la Junta cuya afiliación no consta… En fin que estos espías y conspiradores no son ni James Bond ni Jason Bourne, sino más bien Mortadelo y Filemón. Pero, eso sí, con menos gracia.

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