Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Momento histórico

Llaman histórico, por ejemplo, a que Mágico González venga con 60 años a pasearse por la ciudad

Cada día hay un partido del siglo. Vivimos en un desenfreno histórico que nos tiene con el corazón en un puño : cada día un acontecimiento para la posteridad, cada minuto un momento singular. Todo fluye, nada es, no podemos bañarnos dos veces el mismo agua de un río y todo lo demás. Esto es un tobogán, un sin vivir, un stress permanente. No puede uno ni ir al baño no vaya a ser que en ese momento pase algo, un presidente que cae, el estreno de cualquier decisión , una movilización ciudadana . A ver cuando conseguimos algo de aburrimiento, un paréntesis de paz y tranquilidad donde no pase nada para poder dedicarnos al dolce fare niente, como si fuéramos suizos. En eso consiste la democracia : ya saben lo de que si suena el timbre a las cinco de la mañana es el lechero y no la policía. En Cádiz vivíamos momentos históricos cada cuarenta o cincuenta años. Del derribo de las murallas tardamos cuatro décadas hasta que se tiraron los glacis y se abrieron las Puertas de Tierra , de ahí 30 años hasta que se construyó el puente Carranza y otros cuarenta hasta el soterramiento aunque a partir de ese momento todo se aceleró: el nuevo puente y la gran cantidad de hitos que se iban a hacer por toda la ciudad (Talleres Faro, San Severiano, Depósitos de Tabacalera, nuevo hospital). A esta actividad furibunda le sobrevino un momento de paz hasta que el otro día se renovó el convenio de plaza de Sevilla, también calificado de histórico. No sé si tendrá tal consideración el carril bici, que tanto en Cádiz ha dado que hablar. Histórico es un paso a costal por la calle Ancha, para regocijo de los sevillitas de El Último Tramo y fastidio de los talibanes de la Vera Cruz. Llaman histórico a que venga Mágico con 60 años a pasearse por la ciudad o a que un misterioso grupo americano quiera comprar el Cádiz. Si Susana Díaz se muestra pródiga con nosotros y nos obsequia con un milloncejo de los fondos ITI para el Museo del Carnaval tendrá mayor rango histórico que cuando se abra ese museo y el alcalde recupere su trabajo de pimpi en el edificio de Recaño, con las mojigangas de María Romay como telón de fondo. No es descartable que volvamos a un frenesí histórico y que cada día haya una firma nueva, un acuerdo diferente , un proyecto de no sé qué. Igual José Pacheco resuelve la reparación de las murallas y la nueva comisaría, de manera muy social eso sí, y Victoria Rodríguez Machuca nos cuenta las maniobras orquestales en la oscuridad del Tío del Bigotillo, esa Zona Franca que se ha convertido en The Dark Side of the Moon.

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