Flor de sal

Juan / Martín / Bermúdez

Mójate por La Janda

CÁDIZ albergó el humedal interior más extenso y rico de Europa. Estratégicamente ubicado en el extremo sur de Europa, su origen es una depresión tectónica que acogía las aguas de los ríos Barbate, Almodóvar y Celemín. En años lluviosos, estos ríos se desbordaban formando un único humedal con más de 5.000 hectáreas de aguas someras.

Según avanzaba la canícula, el gran humedal se dispersaba en un rosario de lagunas como Rehuelga, Jandilla, El Torero o Tapatanilla que escoltaban a la mayor de todas: La Janda inundaba 4.000 hectáreas.

Ricos suelos con agua abundante, un clima benigno y la proximidad africana otorgaron un mosaico paisajístico que acogía una enorme diversidad de hábitats y especies; área de paso obligado y descanso para buena parte de las 600 millones de aves que utilizan anualmente la vía de vuelo atlántico occidental en sus migraciones.

Pero su desecación en los años 60, al igual que ocurrió con otros muchos humedales españoles, representó -sin duda- uno de los mayores desastres ecológicos de Europa. Hoy, aunque continúa sufriendo intensas transformaciones, La Janda juega un papel clave en el funcionamiento ecosistémico del Estrecho, y genera unos servicios ambientales que han de ser ponderados para que su gestión sea integral y sostenible.

Agricultura, ganadería, caza, fotografía, ornitología y turismo son sustantivos que pueden elevar La Janda a lo superlativo; pero hay que conjugar verbos como planificar, integrar y gestionar.

El agrosistema que acoge renombradas ganaderías de bravo aún funciona como un humedal de recambio de la antigua laguna. En sus sotos, dehesas, arrozales y canales descansan, invernan y se reproducen millares de aves, mamíferos, anfibios e insectos que conforman un elenco único que aúna paisaje, cultura y biodiversidad.

Sin embargo, nunca ha sido declarada espacio protegido, ni se han planteado proyectos serios para su recuperación y gestión. La Asociación de Amigos de La Janda propone que administración y sociedad suscriban un pacto social para que su gestión integral vuelva a colocar este humedal en el mapa de Europa. Si de verdad crees en tu tierra, ¡mójate por La Janda!

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