Crónica Personal

Pilar / cernuda

'Modern Family'

LA modern family española no tiene nada de cómica, ni lejano parecido con la serie de televisión. Lo que se lleva entre ciertos políticos españoles es el nepotismo puro y duro a costa del erario público. Y, una vez descubierta la fechoría, negar todo, incluso lo más evidente.

Oriol Pujol, el dirigente de CiU que aspiraba a convertirse en el futuro presidente de la Generalitat, delfín de Artur Mas e hijo predilecto de Jordi Pujol, se ha negado a declarar ante el juez ante el que debía responder de las operaciones que realizaba con la Generalitat cobrando sustanciosas comisiones que ingresaba en la cuenta de una sociedad de su mujer. Sus hermanos Jordi y Oleguer se han hecho de oro mientras su padre gobernaba Cataluña y también cuando dejó de ser presidente; abrían puertas de los despachos más poderosos y cobraban importantes cantidades de dinero por hacerlo. Su madre hizo negocios con la Generalitat cuando el jefe del clan era presidente, y también debió hacer negocios el propio jefe, que confesó que tenía una cuenta millonaria en Andorra desde hacía más de 30 años, gracias a un dinero que había recibido por el testamento de su padre. Testamento que no decía tal cosa.

Modern Family a la española, donde el que no corre vuela. Un clan al que pertenecen escasas familias, pero esas pocas se han forrado.Y encima, van de indignados por la vida, haciendo reproches a quienes les piden explicaciones.

Otro modelo es Tania Sánchez, concejal de Rivas Vaciamadrid, que aspira a la Presidencia del Gobierno regional. En las tertulias de televisión en las que participa reparte estopa a diestra y siniestra -a siniestra poca, porque es su ámbito vital- porque todo el mundo le parece indeseable y corrupto. Sin embargo, vota a favor de que su hermano se lleve un contrato de más de un millón de euros del ayuntamiento de Rivas; tanto ella como su hermano y su padre han logrado una Vivienda de Protección Oficial, y declara al juez que no sabía que su hermano era el propietario de la sociedad favorecida por el Ayuntamiento del que Tania era concejal relevante. Luego se descubre que había participado en dos cursos de la empresa de su hermano, lo que significa que sabía a qué se dedicaba. De lo que se concluye que ha mentido al juez.

Sin embargo, no sólo no pasa nada con esas familias españolas que se han aprovechado de su situación de poder, sino que encima arremeten contra quienes les piden explicaciones.

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