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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Misión cumplida: aislar al PP

Sánchez no está teniendo mucho éxito en la lucha contra la pandemia, pero sí en la lucha por arrinconar al PP

La vicepresidenta cuarta, Teresa Ribera, abrió la semana poniendo muy bajo el listón de la credibilidad del Gobierno. Después de aconsejar a los bares y restaurantes que no abrieran "si no se sentían cómodos" con las condiciones de reducción de aforo (recordando a María Antonieta que sugería a los sin pan que comieran brioches), Ribera dijo que Portugal combate mejor que España la pandemia porque "venía del este y ellos están un poco más al oeste y entonces pudieron parar un poco antes" (¿y no está España más al oeste que Italia y, sin embargo, no reaccionamos antes que los italianos? Esta señora o es completamente estúpida o nos toma por estúpidos a los ciudadanos, no sé qué es peor) y redondeó el disparate afirmando que "España está en la gama alta de éxito" frente al coronavirus (desafiando toda evidencia. Repitamos los datos: segundo país del mundo en muertes por cada 100.000 habitantes, récord mundial de sanitarios contagiados... sí, un gran éxito). Ahí tiene tajo la Guardia Civil encargada de perseguir las noticias falsas y bulos.

El gran éxito ha sido, en realidad, el de su jefe, Pedro Sánchez, el mago en la extracción de petróleo en el secarral de la realidad más adversa, en el crecimiento ante el infortunio y la transformación de problemas en oportunidades. Tenía a las comunidades autónomas, incluso a algunas del PSOE, rebeladas por sus imprevisiones, rectificaciones e imposiciones sin escucha, menguantes apoyos en el Parlamento y dificultad para prorrogar por cuarta vez el estado de alarma. Bueno, pues se las apañó para vender al imaginario colectivo la idea de que sin alarma no habría ninguna posibilidad para los ERTE y las ayudas a los autónomos, y que los próximos muertos serían culpa de los que no votaran la prórroga; ofreció cogobernar a las comunidades y al PNV, y consensuar las desescaladas con Ciudadanos -pero no con el Partido Popular-; calló ante el desplante de su gran aliado, ERC, que no es que se abstuviera, es que votó en contra; se avino a decretar el luto nacional por los 26.000 españoles fallecidos sin que se note que se lo había pedido el PP hace semanas y, al final, logró que el Congreso diese el visto bueno al estado de alarma ya durante dos meses y medio... y que el PP, que lo había respaldado en tres ocasiones, aparezca como el malo de la película.

Hablando de otra cosa, ¿se imaginan la que habrían montado en el Congreso y en la calle PSOE y Podemos si la pandemia de los 25.000 muertos le pilla a Pablo Casado?

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