Notas al margen

Milongas vitaminadas

Mientras los separatistas zarandean a Sánchez hasta lograr su objetivo, él nos propone debatir sobre descentralización

La opinión cada vez más extendida por la que no hay pecado más capital entre los dirigentes que largarnos una milonga vitaminada casi a diario es un error garrafal. Lo que tiene delito es caer en su trampa. Algún mérito tendrán los asesores de La Moncloa para que ni los guionistas de Netflix se puedan comparar a la hora de entretenernos. Su éxito se basa en trasladar decisiones a cual más disparatada, partidista y tan contraria a la palabra dada que no dé tiempo a asimilar la primera cuando te endosan la segunda. Si grave parece, por ejemplo, situar a la ex ministra de Justicia al frente de la Fiscalía del Estado, ¿cómo desviar la atención con más garantías que anunciando los indultos de los presos del 'procés' que tantas veces negó? Así se presentó el Ejecutivo de Sánchez, tras pactar con quien le quitaba el sueño y con los separatistas a los que tantas veces advirtió de que las sentencias se cumplen, y así sigue con nuestro presidente arrastrándose ante las exigencias de los independentistas sin pudor. No lo vemos con nitidez puesto que mientras que le zarandean con los presupuestos, el nos propone, en tono solemne, discutir sobre la descentralización: "Creo que es de justicia que abramos un debate sereno, leal, honesto de la necesidad de que muchas de estas instituciones públicas salgan de la capital...". Los gaditanos, como si lo mandara el médico, debatimos ahora sobre la sede del Tribunal Constitucional: desde el alcalde, José María González, hasta el presidente del TSJA, Lorenzo del Río, pasando por los profesores del derecho. Con los juzgados colapsados y la Ciudad de la Justicia en el limbo, nos volcamos con el Constitucional aparcando cualquier otro asunto para buscar soluciones ante la despoblación en el interior del país. Ahí quedó eso.

Dejando a un lado que el propio Del Río pensó que se trataba de una gracia gaditana, antes de mostrar su extrañeza con semejante idea, conviene recordar que lo que tuvo Cádiz con la Constitución de 1812 fue el Tribunal Supremo, como él resaltó. De esta suerte, estaría bien, pero no conviene ignorar que si los asesores señalan un elefante volando es porque el Ejecutivo no hace sus deberes. Si así fuera, Cataluña no se vería nuevamente favorecida con los Presupuestos en detrimento de otros territorios. La diferencia entre saber que nos están dando coba y estar tan aburridos que seamos capaces de entrar al trapo es casi la misma que la que existe entre que te ignoren y que encima te pongas a aplaudir a rabiar. Los gaditanos ya no hablamos de la fábrica de aviones. Ahora nos preocupa la descentralización aunque nunca hayamos pedido el Constitucional. Eso nos venden y lo compramos sin rechistar, aunque ya nos gustaría es que los astilleros gocen aquí del mismo trato presupuestario que el resto, o que se amplíe el aeropuerto o se desdoble la autovía a Algeciras o no se dejen caer nuestras factorías, como la de Airbus, sin anestesia. Sería un bonito gesto.

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