Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Migrantes

Debemos acostumbrarnos a sociedades multiculturales. Es el futuro de Europa por mucho que no guste a algunos

El 1 de noviembre de 1988 llegó a las costas de Tarifa la primera patera de las miles que han llegado después. Una media de 25 mil personas al año han llegado por mar a las costas españolas, sobre todo las de la provincia, a lo largo de estas tres décadas. En aquella época se les llamaba inmigrantes, ahora migrantes o refugiados. Cuando empezaron a llegar solo algunas organizaciones de la Iglesia Católica, como la Asociación Cardjin y Tartessos, se preocuparon por su situación y su futuro. Ahora junto con ellos se ocupa también la Cruz Roja en lo asistencial y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía en lo jurídico y lo político. Tras diferentes iniciativas legales y reformas de otras hay protocolos de actuación que se cumplen con dificultad como denota el hecho de que hayan tenido que habilitarse pabellones deportivos , el campamento de Campano y los antiguos astilleros de Crinavis para acoger a quienes llegan huyendo de la miseria, la persecución y la guerra. La Junta de Andalucía gestiona con la incompetencia de costumbre la acogida a los menores y en muchas poblaciones ha sido la solidaridad de la población la que ha salvado la situación, desbordada o colapsada, según quien la calificase. Los políticos más oportunistas, como Rivera y Casado, han venido a la provincia a hacerse la foto y trasladar su mensaje xenófobo. Todo ello ha excitado los instintos racistas de una buena parte de la población. Por si fuera poco la majadería del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz pregona la insensatez de las fronteras abiertas en una pancarta absurda, infantil y oportunista que de cumplirse conduciría al caos y al auge del racismo.

En África viven 1.200 millones de personas y se espera para 2050 que duplique la población. Varios países africanos tienen una renta per cápita 60 veces menor que la media europea. Todo ello, unido a conflictos étnicos , la sequía y la explotación de los recursos naturales por una minoría desaprensiva empuja a que muchos huyan hacia lo que creen un futuro mejor en Europa, donde los bajos índices de natalidad precisan el aporte de mano de obra. Entre el buenismo sin planificación del Gobierno,el populismo racista de los partidos de centro derecha , las pamplinas de Podemos y la falta de una política europea, la acogida a los migrantes ha quedado en manos de unas cuantas ONGs. Debemos acostumbrarnos a sociedades multiculturales y multirraciales. Es el futuro de Europa por mucho que chillen algunos.

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