A HORA resulta que no hay ningún pacto del gobierno con Bildu, ni siquiera es seguro que los diputados de ese partido que repugna a tantos españoles, aprueben los Presupuestos.

José Luis Ábalos, ministro y secretario de Organización del PSOE, ha tenido la desfachatez de decir tras la Ejecutiva de su partido que no hay pacto y que se están publicando barbaridades sobre la relación con Bildu. Pues si no hay pacto, ¿por qué declaró este fin de semana que Bildu ha demostrado más sentido de la responsabilidad que el PP al apoyar los Presupuestos? Miente ante la prensa y miente cuando dice que los barones han expresado su apoyo al Gobierno, pues Sánchez les recriminó sus críticas al iniciar la Ejecutiva y sólo cuando les aseguró que no había pacto con Bildu consiguió tranquilizarlos. También mentía Sánchez: hubo pacto, así lo afirmaron diferentes miembros de Bildu, y también Pablo Iglesias, que ejerció de mediador ante la formación vasca. ¿O es que miente la portavoz de Bildu, o el diputado de Bildu que declaró que el apoyo era un paso para intentar romper el régimen? Bildu, como Podemos, anuncian lo que van a hacer y lo hacen. No mienten ¿Cómo es posible que los españoles estén en manos de personas que sin el menor pudor hacen y deshacen, engañan y mienten sin inmutarse?

Lo ocurrido en la Ejecutiva de ayer demuestra no solo que miente el Gobierno sino que a Sánchez no le llega la camisa al cuerpo: ha visto las orejas al lobo este fin de semana cuando varios miembros destacados del PSOE con mando en plaza no han dudado en utilizar palabras muy duras para descalificar el acuerdo con el partido que nació desde las entrañas de ETA. Más que a su fibra sensible, al presidente ha debido tocarle el temor a que se visualice que lo que queda del PSOE, que es muy poco, empieza a desmoronarse. Y lo que probablemente le ha preocupado más, es que se generaliza la idea, hasta ahora sólo esbozada por algunos comentaristas, de que en este gobierno manda Pablo Iglesias y el presidente Sánchez es simple comparsa de lo que anuncia y decide su vicepresidente segundo.

Sin embargo, en lugar de reconocer que el acuerdo con Bildu nunca debió hacerse -entre otras razones porque no necesitaba sus votos para aprobar los PGE- e insistir en que por encima de todo defenderá siempre los valores del PSOE, ordena a Ábalos que declare que nunca hubo pacto con Bildu y ni siquiera es seguro que apruebe los Presupuestos. Le dice que salga y que mienta, algo ya habitual en esta gente. ¿O es que olvidamos cuantas veces mintió Ábalos sobre su polémico encuentro con Delcy Rodríguez?

Sólo caben dos posturas ante las mentiras sistemáticas del gobierno: llorar, o gritar de ira.

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