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Cateto a babor

Miarmi Beach

Chipiona es otra de las ciudades que suma en esta costa gaditana que no para de dar alegrías

La playa de Las Tres Piedras de Chipiona se está convirtiendo en uno de los lugares de moda en la ya próspera costa gaditana. Parece que a los grandes éxitos de Zahara de los Atunes, La Barrosa-Novo Sancti Petri, o El Palmar, entre Conil y Vejer, se une ahora este nuevo polo de atracción y, atención también a la evolución de Puerto Sherry, otra zona en alza.

El sitio es muy curioso. Cuando accedes allí, por un carril un poco chungaleta, la verdad, nada te hace esperar lo que te vas a encontrar junto a la playa. La sensación de sitio "asilvestrado" se confirma al llegar a la zona de aparcamientos, en los que se ha adaptado incluso alguna parcela para alojar coches. Sin embargo, todo cambia de forma espectacular cuando se pasa "al otro lado" y te colocas por la fachada de los locales que dan a la playa. En los últimos años el número de chiringuitos se ha triplicado y los empresarios del sector manifiestan de forma unánime que es el mejor momento que han vivido.

Quizás sea esta mezcla de playa todavía salvaje y el lujo estético de algunos de los establecimientos lo que haya hecho que la zona se dispare. En algunas ocasiones aquello parece una playa de estas que se mantienen virgenes y por otra el sitio recuerda a las películas de Miami Beach. Si a esto lo unimos la abundante presencia de público de Madrid, de Extremadura y, sobre todo, de Sevilla, aquello parece ya "Miarmi Beach".

El sitio cautiva y además hay establecimientos para todos los gustos, desde los chiringuitos tradicionales donde comer aliño, pescado frito y arró, la triada playera por excelencia, hasta locales con comida fusión en los que impera lo asiático, el wok, el sushi o las comidas con toque innovador. Ahora se ha reforzado un tercer lado, y es el de locales que ofrecen copas y actuaciones musicales lo que ha atraído también a la zona a un público más joven.

La mezcla de camareros de floreadas camisas sirviendo cócteles hawaianos en hamacas frente a la playa, mientras en la arena alguien degusta un bocadillo de tortilla sentado a lo Luis Enrique en una nevera, puede ser precisamente el gran éxito de este lugar, eso de ser auténtico, una cualidad que cada día buscamos más.

Chipiona es otra de las ciudades que suma en esta costa gaditana que no para de dar alegrías. La cosa merece un brindis con un poquito de moscatel de pasas, otro tesoro, el único vino del mundo que toma el sol para ponerse a punto.

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