Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Meritocracia

Los partidos son una agencia de selección de personal para cargos públicos. El problema radica en que los procedimientos que emplean no están encaminados a elegir a los mejores sino a aquellos que, dentro del partido, son más fieles al mando. Por supuesto, hay excepciones, pero es una norma extendida por todos los partidos, los de nuevo cuño y los viejos. Se ha sabido que el secretario general de la Consejería de Justicia de la Junta, el alcalaíno Eugenio Pizarro, ha sido condenado por robar joyas a su suegra por lo que ha dimitido de su puesto.

Primera consideración: si no se hubiera conocido, seguiría en el cargo.

Segunda: ¿no le dijo a nadie esta situación?¿Nadie investigó su vida y su curriculum? ¿Cómo puede llegar alguien así a ocupar un puesto de responsabilidad en la administración de Justicia? ¿En la Junta no han aprendido nada de todos estos años? Lo peor es que no se trata de una excepción. Vemos el bochornoso espectáculo para nombrar al presidente de RTVE, que en la RTVA llevan cinco años de excepcionalidad sin ningún viernes negro, lo que ha ocurrido en Onda Cádiz. Antonio Sanz, el inefable e inevitable dirigente del PP, vuelve al Senado y a dirigir la campaña de Soraya después de cientos de cargos y una eternidad viviendo a costa del erario. No dudo del curriculum de José Pacheco y Victoria Rodríguez para ocupar los cargos para los que han sido nombrados. Más aún: parecen personas competentes y, lo que es importante, buena gente.

Ahora bien: ¿cómo ha llegado el Gobierno de España al convencimiento de que son las personas más adecuadas para ocupar un puesto al frente de Zona Franca y Subdelegación?¿Cómo ha sido el proceso de selección? A primera vista parece que su pertenencia a una subcorriente del pedrismo dentro del Partido Socialista, la impulsada por el portavoz municipal socialista, Fran González, que ha sabido moverse para impulsar a dos colaboradores suyos frente a otros candidatos y a otras propuestas.

Cualquiera que conoce el funcionamiento de la administración sabe que está llena de gente que prospera por su lealtad perruna al poder, representado por el partido que sea, que en eso no hay distingos. La meritocracia es una entelequia que puede darse en otros países o que quizás en siglos venideros, si antes no nos cargamos el Planeta, puede llegar a funcionar. Por ahora lo que funciona es la cooptación, la designación por vía digital con el único proceso de selección conocido que estar en el sitio adecuado en el momento oportuno.

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