Chiclana reciente

Joaquín / Muriano

Memoria para Soñar II

La semana pasada imaginábamos un río recuperado para la ciudad, con barcos, con excursiones al parque natural; y una rivera del marisco en el Iro, turística, a la que venían en tranvía desde Cádiz para comer o cenar… unas modernas torres de cristal… unos sueños…De pasada, se dibujó la imagen de dos o tres barcos en el río, y las carpinterías en la Calle Concepción, y en la esquina con Caraza. Esta imagen, la de aquellas pequeñas y oscuras naves, con el ruido ensordecedor de las sierras, con el serrín flotando en su interior, con el olor a madera…

Este ejercicio de memoria, me sugiere una reflexión sobre la industria en nuestra ciudad. Aunque su evolución es parecida a la que se ha producido en otras ciudades no industriales, la situación actual presenta ciertas peculiaridades. Y es que, es normal que los usos industriales hayan sido alejados progresivamente de los centros urbanos, buscando suelos más baratos y más alejados, para no molestar a los habitantes de la ciudad. Esto ha pasado en Chiclana, menos en una cosa: no hemos sido capaces de producir suelo industrial barato. En las afueras de la ciudad, si, pero carísimo. Naves a precio de Chalet… Ahora hay muchas vacías. Si partimos de nuestra memoria reciente, y recordamos aquellos carpinteros de la calle Concepción, o el tonelero que había en la calle Arroyuelo… La carpintería de Remigio… Los talleres Parrita… Polanco junto al cuartel de la Guardia Civil, haciendo mesas-camilla… Si lo hacemos, podemos llegar a sentir un cierto orgullo, y reafirmarnos en lo que ya sabemos: que tenemos un potencial y una fuerza como pueblo, para salir de ésta y de dos como ésta. Las actividades industriales fueron alejándose del centro. Caso como Vipren, que se instaló en Rincones del Molino, que eso si que era lejos del centro. Y actuaciones mayores, como el polígono el Torno que fue el primero, como polígono, de los que actualmente tenemos en la ciudad. El Torno se hace sobre la marisma: Calles ortogonales y demasiado estrechas, naves pequeñas… pero ha sido y sigue siendo, con todos sus problemas, un suelo productivo y generador de empleo. Pronto se quedó pequeño, y se proyecto Pelagatos. Por cierto, que con un nombre incorrecto. Porque debería llamarse Pelargarto, que es el nombre que recibía una zona de piedras y guijarros sueltos, normalmente en el camino, que dificultaba el paso de los carros y de las bestias. Pero como una palabra mal pronunciada termina desterrando a la original, todos hemos asumido que aquello se llama Pelagatos, que se refiere a una persona insignificante y mediocre, sin posición social ni económica, según el diccionario de la RAE… Prefiero lo de las piedras…

Pelagatos fue un éxito, y se dividió en naves más pequeñas. Se llenó, con precios muy altos; y, se convirtió en un suelo industrial de referencia, no solo en Chiclana sino en la Bahía. Hoy está en declive, como todo; por culpa de la crisis, por culpa de la burbuja inmobiliaria que quebró… También porque predominan las pequeñas empresas, las pequeñas naves de chiclaneros, que con el aluminio, el hierro, la madera… con lo que sea, imitaban a Remigio, a Parrita, a los carpinteros de la Calle Caraza… a los que se embarcaron y se embarcan, con poco dinero pero con mucha capacidad de trabajo… que son lamentablemente los primeros en caer.

Urbisur vino después, y es un caso extraño. Lo que se proyectó como un polígono industrial, y propició una nueva entrada para Chiclana, y un nuevo puente, el azul… lo que en los papeles es industrial, van los chiclaneros, y lo convierten en un parque comercial. Y vienen de Cádiz, o del Puerto a comprar puertas, cortinas, cocinas, mamparas… Y generan un eje comercial, negocio a negocio, aunque sin aparcamientos suficientes… Urbisur también se ha visto afectado por la crisis, como Pelagatos. El modelo se ha repetido, y detrás de esa actividad económica también encontraremos casi exclusivamente pequeños y medianos empresarios, obviamente, más débiles que las grandes corporaciones. ( Que por cierto, también cierran)

Aunque aparentemente ahora sobren naves vacías. Aunque aparentemente ahora no exista demanda. Es ahora el momento de soñar y hacer planteamientos para el futuro, como hacen otras ciudades vecinas. Chiclana debe apostar, también, por el sector industrial. En nuestro entorno, la administración se empeña en sacar adelante el polígono de Las Aletas, en un suelo sensible, inundable y muy blando para soportar los edificios. En Cádiz se están planteando proyectos a medio plazo, basados en la logística, en la industria de alto contenido tecnológico… ¿Y en Chiclana?

El plan general dibujaba la ampliación de pelagatos, pero lamentablemente, los elevados precios que tenía la edificabilidad en Chiclana, en toda la cresta del boom, imposibilitaron su desarrollo. Y es que, se dibujaban suelos industriales, que tendrían precios imposibles para la industria. Ahora que se puede dibujar de nuevo... Industria, por favor… Tenemos un magnífico sitio, en la carretera de Medina, en el margen izquierdo según se sale, y hasta la autovía… El Erial de la Feria, que se llama. Debemos buscar la fórmula para que estos suelos industriales sean muy baratos, muy atractivos; y podemos ofrecerlos como complementarios a Las Aletas, o al proyecto de logística… Debemos recuperar la ilusión. Es urgente soñar. Sueñen. Sueñen. Pero no se duerman.

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