No se entiende muy bien lo que ha acordado el Ministerio de Sanidad en cuanto a las celebraciones familiares y al régimen de traslados o viajes para la próxima Navidad. Se dice que el número de asistentes a estas celebraciones no puede exceder de 10 y que se computan dentro de ese número los niños. Se desoye con ello lo que habían pedido algunas comunidades autónomas referente a los niños. No es lógico celebrar la Navidad con dos turnos, uno que asista a la cena de Nochebuena y otra al almuerzo de Navidad.

Siempre se ha dicho en el mundo jurídico que lo peor que le puede ocurrir a una ley es que no se puede aplicar porque no se ajusta a la realidad social. Líbreme Dios de invitar a nadie a saltarse la ley, pero me pregunto y les pregunto a la ministra de Política Territorial, Carolina Darías, y al ministro Illa si tienen previsto un servicio de inspectores que verifiquen cuántos comensales se sientan a la mesa y cómo harán para comprobarlo, porque el domicilio de los españoles sigue siendo inviolable.

La otra limitación es la prohibición de viajar a diferentes comunidades y el Gobierno admite como excepción la de quienes viajen al lugar de residencia habitual de familiares o allegados. Es curioso que la excepción sea más amplia que la prohibición, porque 'allegados', según el diccionario, es el cercano o próximo en parentesco, amistad, trato o confianza. ¿No tiene el ministro Illa algún asesor a su lado que le diga que cuando se prohíbe no puede usarse términos tan imprecisos como allegados? Incluso hay quienes desde el ministerio, interpretando lo que quiso decir el ministro respecto a allegados, dicen que el allegado es "una persona con la que tenemos una afectividad especial", en la que cabe cualquier persona.

En definitiva el 'plan para Navidad' que han discurrido, por su imprecisión, no vale para nada. Por ello, y con razón, la Comunidad de Madrid ha dicho que no se siente vinculada por estas disposiciones, porque no se han adoptado por consenso y así se ha hecho constar en acta. Dice el ministro que quiere que se restringa al máximo la movilidad en este periodo. Pero para esto, que es muy razonable habida cuenta de la peligrosidad del Covid, hubiera bastado con la frase con la que resumió su intervención: "En Navidad nos quedamos en casa y limitamos todos los movimientos prescindibles". Esto sería suficiente si añade a la frase un "por favor".

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