Mañana, qué fácil

El cholismo se ha hecho dueño del pensamiento débil español. Voto a voto, beso a beso, partido a partido

Lo importante es la salud. Es lo que se suele decir el mismo 22 de diciembre de cada año cuando tras horas y horas de niños de San Ildefonso comprobamos que un reintegro o ninguno es el saldo, una vez más. Es el momento procesal oportuno para invocar el valor inmenso de la salud frente al dinero. Pues lo mismo pero con las elecciones. Está Madrid vota que te vota y muchos tienen los dedos cruzados porque han estado apostando por esta candidata, candidate, o ése, y a saber lo que los madrileños están diciendo a lo largo del día de hoy. Digo de esta ola que no para o de las otras que apenas llegan con fuelle a las orillas. Te esperan programas especiales en todas las televisiones, con sesudos comentaristas; maratones radiofónicos de lo mismo y páginas de periódicos hasta la corcha. Madrid, capital de España, recuerde, donde nadie es forastero. Y como a Pedro Sánchez hubo que aguantarlo -'dejármela a mí', dicen que dijo- pues está la cosa así-así. Te digo que la cuestión está ahora mismo en si va a alcanzar la mayoría absoluta, se va a ver necesitada de los votos de Vox o las izquierdas suman y mandan parar. Y lo de Ciudadanos, claro, ese drama que los actores principales no quieren necropsiar, piensan que son como Lázaro y que va a llegar el Señor Urna y le va a decir, levántate y anda. Muy pocos son los que no tienen ya el recuento in mente pero no sé si acertarán. Mañana será muy fácil, hoy para nada. El cholismo se ha hecho dueño del pensamiento débil español. Voto a voto, beso a beso, partido a partido. Al ex puede que no te lo encuentres por las calles de Madrid, ni las plazas; al Cholo Simeone te lo encuentras seguro. Su sombra es alargada y ya ha ganado la liga, aunque no la gane. Porque sabemos de un modo palmario que todo viene siendo partido a partido y hoy la cosa está en voto a voto hasta la victoria final, o la derrota previsible. Mañana digan los papagayos, hoy lo prudente es el silencio, ver que los porcentajes de votación crecen hasta límites estupendos y esta cosa de fascistas y comunistas, esto de levantarse de las mesas donde hay que hablar, esa faramalla, queda muy lejos, cada vez más. Por la Ley del Cholo, voto a voto hasta que el loro hable inglés. Sí, mañana, qué fácil. Está el hoy por delante y en el hoy se juegan el despacho y la firma. Por dos años, que no es nada. Pero en política es muchísimo.

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