Me espantó lo que me comentó una profesora. Estaba haciendo guardia de recreo en su centro de primaria y escuchó a un grupo de niños de unos nueve o diez años decir: "Venga, vamos a jugar a La Manada". Quizá ahí me di cuenta de hasta qué punto todo esto se nos fue de las manos. Cómo hemos llegado a banalizar una violación grupal, una práctica bélica para aterrorizar a la población civil, al punto que convive de este modo con nosotros. Y pienso que la culpa fue de la Justicia y de su lenguaje. Toda la indignación que levantó la primera sentencia no fue por los años que les cayeran a esos tipos que hemos dejado que se hicieran famosos, sino porque, sin tecnicismos legales, todos sabemos que no hay una mujer que considere un disfrute ser follada por cinco tíos en un portal. Eso es una violación. Y luego se nos fue la olla, cada día a una nueva violación grupal y yo no sé ni de lo que estamos hablando.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios