Hoy es lunes de resaca de la Fiesta de la Democracia. Muchos españoles se levantarán eufóricos, otros visiblemente deprimidos y los habrá que ni siquiera se levantarán después de haber celebrado toda la noche su triunfo o por no querer ni asomar la cabeza por encima del nórdico tras su derrota. Mas para la mayoría de los españoles será un nuevo lunes, esta vez con tremendo dolor de cabeza de aguantar la matraca política desde hace mucho tiempo. Irán a sus trabajos como cada día tan escépticos y hastiados que no tendrán ni ganas de hablar de política. El panadero hará sus barras, el jardinero podará sus plantas, el barrendero limpiará su zona y la maestra recibirá a sus alumnos. La vida seguirá y todos esos españoles que son víctimas de esta lamentable clase política apretarán los dientes esperando el próximo desengaño. Con la certeza de que esto no tendría arreglo ni aunque hubiera elecciones todos los domingos.

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