El Pinsapar

Enrique Montiel

Llueve en Madrid

E N Madrid llueve. Cuando llueve en Madrid la gente va más presurosa, hay más coches circulando y la grisura hace a la ciudad quizás más inhóspita.

He pasado cerca de la Carrera de San Jerónimo. El tráfico está cortado por la Policía. Varias hileras de coches blindados están estacionados delante del Palacio de las Cortes Españolas. Dentro está pasando lo que oímos en la radio, vemos en las televisiones. El candidato del partido que ha sumado más apoyos será elegido para gobernar España. Como ocurrió con Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, que va a repetir.

Protesta el taxista, que ha pedido permiso para poner la radio, del parlamento de Rodríguez Zapatero: "¿Qué dice este hombre que no se le entiende nada?" Los taxistas de Madrid son poco progubernamentales en general y, cuando se trata del PSOE, puede que menos. Lo digo por esta experiencia de ayer, por otras antiguas. "Blablabá y más de lo mismo", sentencia. Quique García-Agulló y yo nos decimos que está lloviendo en Cádiz, para darle una pista al hombrón que lleva el taxi. Subiendo la voz sobre los comentaristas insiste en su tesis antigubernamental.

La representación de la nación en el debate de investidura, Madrid bajo la lluvia y los comentaristas interpretando las deliberadamente inconcretas palabras de Esperanza Aguirre. La presidenta de la Comunidad de Madrid se ha metido en medio de una investidura que no es la suya dejando una puerta abierta a la posibilidad de disputarle a Mariano Rajoy la presidencia del PP y el cartel de dentro de cuatro años. "Esperanza 2012" es el lema, o puede que lo sea. Se lo deberán a Pepe Oneto, que lo ha escrito en La Estrella Digital.

Ya digo, en Madrid llueve, pero de todo. Chuzos encendidos, que decía la buena de mi madre. La ciudad presurosa, en alerta animal más que nunca, convive con lo que está dando la televisión en riguroso directo, la gran representación de la democracia, la llegada de otros cuatro años de poder de Rodríguez Zapatero. Desde la seguridad, desde la posesión, se puede hablar más o menos claro: vienen años malos, vendrán de cualquier modo, hay que afrontarlos entre todos. Rajoy no podrá negarse, ni ninguno. O sí, pero allá las consecuencias si es verdad que ahora vamos a estar debajo, vamos a ser yunques sin habernos acostumbrados a ser martillos.

Ahora llueve, estaba diciendo. Madrid está a lo suyo. Como si ya hubiera visto muchas otras investiduras, se hubiera acostumbrado a muchas crisis. Quizá por eso la noticia está en Esperanza Aguirre, si al final va a levantar la bandera, el banderín de enganche liberal, la alternativa a Rajoy. Los nacionalismos, encogidos, estudian los modos de seguir en la mordida de todos estos años. ¿Como la lluvia está todo? Gris, digo, inhóspito, lleno de charcos y chapapotes. Llegamos el jueves a Cádiz, en Cádiz todo está mucho más lejos, en Madrid las cosas son más dramáticas. Pese a todo.

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