El Palillero

Llega la temporada de playas

Este año no preocupan las mascarillas en las orillas. Hay otros problemas: los nudistas, los fumadores, los perros...

Al pasar la Semana Santa, ¿en qué piensan muchos gaditanos y muchas gaditanas? Las respuestas posibles son tres: 1. En las playas; 2. En las Fiestas Típicas Gaditanas de 2022; 3. En crear una plataforma. También se puede pensar en la invasión rusa de Ucrania, en los precios de la factura de Eléctrica de Cádiz, en el final de las mascarillas en interiores a ver qué pasa, y en otras tristezas que están ahí. Pero, puestos a ponernos alegres, vamos a pensar que además de las próximas ferias de El Puerto, Jerez y otros municipios donde hay ferias en vez de fiestas típicas, a nada que se vaya la borrasca de hoy, avanzará la temporada de playas, que ya ha tenido el anticipo de la Semana Santa.

Las playas gaditanas se han convertido en un foco de controversias para la primavera-verano de 2022. Este año el problema no serán las mascarillas de Illa en las orillas. Este año hay otros problemas: los nudistas, los fumadores, los perros… Unos problemas son más problemáticos que otros, y todos fácilmente solucionables. Pero si se solucionan los problemas, se crea otro problema adicional: ¿de qué vamos a hablar en Cádiz?

El problema de los nudistas es inexistente. El Ayuntamiento de Kichi permite que se pueda practicar el nudismo en todas las playas de Cádiz, así estén concurridísimas un domingo de agosto, con las familias como en el popurrí de 'Los cruzados mágicos'. Para que haya nudistas hace falta que alguien se desnude. Y los portavoces de los nudistas ya han manifestado que se desnudarán donde les salga del pito o de lo que sea, pues lo harán donde siempre lo hicieron, y no delante de las criaturitas. Un problema resuelto: no habrá nudistas, según parece.

El problema de los fumadores siempre se soluciona igual: prohibiendo fumar. Lo prohibieron en los bares y parecía que sería el fin del mundo. Pero el mundo ha seguido, y los fumadores ya no fuman en los bares. Pues lo mismo en las playas.

El problema de los perros se soluciona llevándolos a Camposoto, donde hay una playa canina estupenda, en la que ni tú ni yo nos podemos bañar, porque no somos caninos. Si los humanos no podemos bañarnos en esa zona de Camposoto, los perros igualmente no pueden bañarse en la Victoria. Así los perros no tendrán más derechos que los humanos que pagan impuestos, aunque tengan perros, que los pobres no son culpables de nada, pero tampoco hay que pasarse. Son perros, animalitos, y algunas cosas no las entienden.

La temporada se nos presenta con problemas fáciles de resolver. No insistan, no den por saco, no sean intensos.

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