El Palillero

José Joaquín / león

Laicismos

YA está bastante retratado. No ha ocurrido ninguna catástrofe porque el alcalde González Santos (a pesar de su segundo apellido) haya menospreciado el voto de la Ciudad a la Patrona; y no imponga mañana al Nazareno la Medalla de Oro, concedida por el Ayuntamiento de Cádiz. Tampoco sucede ninguna tragedia si el Jueves Santo acude de visita protocolaria a la iglesia de Santa María, pero no le da la gana de llevar el bastón de mando. O si molesta al hermano mayor del Nazareno para que acuda a recogerlo, o se lo entrega él, o Verdulla se lo queda y así se ahorra el paseíllo del año 2017.

Tenemos un alcalde laico. El problema es que confunde el laicismo con el ateísmo, como suele ocurrir en este país. Aunque dicen las leyendas que Kichi fue catequista en su mocedad. Tampoco es tan raro, porque una parte sustancial de la izquierda procede de grupos eclesiásticos. En el PSOE también Susana Díaz fue catequista, y ella sigue siendo de la Esperanza de Triana, donde se casó, y va todos los Jueves Santos, y su marido es costalero. Pero nos estamos desviando. Eso sucede en Sevilla, que es la Tierra de María Santísima, aunque tengan la misma Constitución, la del 78.

En Cádiz, el alcalde es tan laico y ateo que al explicar su actitud, sabiendo que lo van a criticar, cita al Papa Francisco. Aparte de que el contexto situacional sea diferente, ya que el Papa se refería a la libertad religiosa y el papel del Estado para garantizarla, resulta raro que un alcalde laicista cite al Sumo Pontífice. Es como si el obispo Zornoza cita a Karl Marx en una homilía para justificar sus tesis. O sería un lapsus catequético.

Comprendan también que si el alcalde está "cavando trincheras", según ha pedido Pablo Iglesias a los suyos, tendrá poco tiempo para votos de la ciudad y medallas de oro. No hace falta recordarle continuamente que acudió al fin del Ramadán, por un sencillo gesto de cortesía. También fue de visita a los templos en Semana Santa (aunque sin llevar el bastón de mando), y salió en la penitencia, y eso nadie lo recuerda; y no sabemos si el año que viene irá de visitas a los pasos, o se habrá vuelto más laico.

Salvochea tampoco iba a las procesiones. Al menos, éste nos ha salido mejor que don Fermín, porque todavía no ha hablado de vender la Custodia, ni ha eliminado la subvención municipal de las cofradías. Aunque no haya entendido que las hermandades están integradas por gaditanos y gaditanas, no por marcianos y marcianas, y que el alcalde debe representar a todos, aunque sea laico y ateo. Como decía mi abuela, mientras pelaba papas, el ateísmo es una enfermedad que se va curando con los años.

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