Victoria Abril recordaba a su abuela destellar en mitad de la grisedad de la posguerra, con sus labios pintados de rojo. Frente al horror, labios rojos o muerte. Soy consciente de que el poder de la actitud y lo simbólico pueden llegar a ser revolucionarios. Pero el poder de la actitud y lo simbólico no lo son todo: la realidad suele tener límites materiales bastantes tozudos. En una entrevista, Teresa Rodríguez afirma defender un "feminismo andaluz", que resalte " los cuidados" y "la cultura andaluza". Desde luego que hay que reivindicar el valor de las redes de mujeres pero no parece, en fin, que a los nietos vascos los mandaran a algún kibutz. Biología es destino, y geografía es, desde luego, destino, y las mujeres andaluzas sufren muchas veces una doble discriminación. Pero el feminismo es mucho más que actitud, regionalismo o incluso legítima vindicación de lo tantas veces despreciado. Es mucho más que maquillaje.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios