Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Julio, colegazo

Un hombre cosmopolita, cariñoso, militante comunista en su juventud, con grandes relaciones en su profesión

Lo conocí en el año 81, ambos recién llegados a la Diputación, él para poner en marcha el servicio de urbanismo. Desde el primer momento suscitó mi curiosidad ese tipo tan divertido con aspecto extravagante rematado por unas gafas estilo John Lennon. De nuestras conversaciones saqué la impresión que tuve a lo largo de nuestra amistad: un hombre cosmopolita, cariñoso, militante comunista en su juventud(lo que imprime carácter, como el sacerdocio), con grandes relaciones en su profesión y una agitada vida personal: tenía por costumbre llamar "princesa" a todas las mujeres para no cometer errores. Como decano del Colegio de Arquitectos contribuyó a dar lustre a su profesión. Juntos pusimos en marcha el concurso que terminó con el anticuado uso del escudo heráldico de la Diputación para cambiarlo por un moderno logotipo que todavía perdura. Me parece notable su edificio de viviendas sociales de Cortadura, que él llamaba "rascacielos tumbado". Con el tiempo aprecié su exquisita prosa que denotaba su gran cultura, siempre le decía "Julio, escribes mucho mejor que hablas", sobre todo cuando empezó a perder el oído por lo que subía el tono de la voz, lo que le dificultaba participar en las tertulias televisivas que compartimos muchos años. Sus artículos semanales en La Voz me parecieron siempre deliciosos, él decía que le daba más satisfacción que yo lo subiera a mi blog a que lo publicara el periódico, por los debates que se formaban en los que participaba con deportividad. Quedarán para la historia de la ciudad las jornadas sobre La Ciudad y el Mar y la Guía de Arquitectura que hizo con Juan Jiménez Mata, un libro canónico que vendió miles de ejemplares, corolario del cual fue "Un paseo por Cádiz" donde dio rienda suelta a su extraordinaria capacidad para escribir. Fue iniciativa suya que pusiéramos en marcha el libro "Las torres de la luz" sobre esa maravilla de la ingeniería que son las torres que posee Sevillana-Endesa en Puntales y el Bajo de la Cabezuela. También colaboró con un libro de relatos sobre fútbol que escribimos 20 amigos donde cada uno dimos salida a nuestra creatividad gracias a la Fundación Cajasol. Julio, que se hizo más radical con el paso de los años, decía sobre la experiencia comunista "lo intentamos en el siglo XX y salió mal, lo volveremos a intentar en el siglo XXI". La última vez que le vi, me dio el abrazo de siempre con la frase de costumbre " Tenemos que quedar, colegazo". Decía Julio que si el cielo existe es estar con los amigos, hoy el mundo está más lejos del paraíso. Cabría poner en su epitafio como a Teletusa, la bailarina a la que Alberti dedicó unos versos: que la tierra te sea leve como leve le fuiste tú a la tierra.

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