El bestiario

Tito / Valencia

Juego limpio

PIDE mi amigo Jaime Armario, secretario general de los socialistas isleños, que se produzca una campaña electoral limpia. Y esto se puede interpretar de muchas maneras. Puede ser una campaña limpia aquella que no ensucien las paredes ni los edificios. Se puede pedir una campaña limpia en un periodo de tiempo limitado, como puede ser que no haya carteles electorales alrededor de la Carrera oficial de la Semana Santa. Puede ser una campaña limpia aquella en la que se emplee un lenguaje respetuoso con el contrario. En definitiva, una campaña limpia se puede referir a los distintos modelos de presentarles los proyectos a los ciudadanos.

Pero son los ciudadanos los que piden, los que exigen, que los políticos hagan una campaña electoral limpia. La política está pasando por uno de sus peores momentos. Hoy no se lleva eso de meterse en política, parece que hay que pedir perdón por estar en política. Y no es eso, no es eso. La política, los políticos, son tremendamente necesarios. Hasta los que decidan presentarse libremente, independientes de los partidos tradicionales, también les ampara su derecho a decidir los destinos de su ciudad. Y tienen que tener, que contar, con el respeto de los ciudadanos. Y esto también va para los tránsfugas ideológicos que, de pronto, descubren los males de quienes no hace mucho les dio cobijo y dinero. Pero son los propios políticos los que tienen que ganarse el respeto de sus ciudadanos. Y desde luego así no. Insultándose unos a otros, no se ganan el respeto. La discrepancia es libre e incluso obligatoria entre los contendientes, pero siempre desde el respeto a la persona y al puesto que se ocupa. Y los ciudadanos demandan, vienen demandando desde hace tiempo, juego limpio.

A nosotros nos interesa que los partidos políticos nos presenten los proyectos transformadores de nuestra ciudad. Queremos saber qué piensan hacer con la cultura de nuestra ciudad. Nos preguntamos del porqué en otras ciudades de nuestro alrededor, con menos habitantes que nosotros, tienen una programación cultural muy por encima de la nuestra. Y queremos saber por qué en nuestra ciudad no es posible que recupere su identidad a través de la cultura. Y sería interesante saber por qué nos cuesta tanto trabajo terminar los proyectos que se empiezan. Y sería importante que los partidos nos presentaran qué proyecto de ciudad tienen, sí, ya sé que esto del modelo ya suena un poco pesado, pero es que no es posible hablar de futuro sin saber a dónde vamos. No vale decir sí a todo lo que se les pide. Y esto sólo se consigue a través del dibujo de proyectar una ciudad a largo plazo. Hay que tener muy claro qué tenemos que transformar y esto no se puede hacer en un solo mandato.

En definitiva, queremos una campaña electoral que mire hacia delante. El reloj de esta Isla ya lleva demasiado tiempo parado y ha llegado el momento de ponerle las pilas. Y esto sólo se consigue a través de un cambio, que sin olvidar lo que fuimos, nuestra historia y nuestra situación en el pasado no muy lejano, sea capaz de transformar lo estático en un tejido vivo y dinámico que haga renacer de nuevo el orgullo de esta Isla. Por consiguiente, hagamos votos por una campaña limpia, alejada de insultos y esperemos que los partidos políticos jueguen limpio. Por su bien y por el de su ciudad.

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