Polémica Elías Ahuja, el gaditano que da nombre al colegio mayor de Madrid con expulsados por gritos machistas

José María Pemán

No participó ni consintió ningún acto de violencia durante la dictadura, de la que fue muy crítico con el paso de los años

¡qué pena, Dios mío! Si teníamos un gaditano, conocido más allá de Río Arillo, como era don José María Peman, el concejal de Memoria Democrática (esa ley de revancha de Zapatero), aplicándola nos dice que tenemos que olvidarnos de él, cuando lleva casi 40 años muerto. El concejal se llama Martin Vila y este Diario de Cádiz se preguntaba en un titular, si es que la ciudad está en manos de este concejal porque llama la atención su protagonismo, en detrimento del alcalde, en un tema además tan sensible.

Peman era hijo de un ilustre gaditano que fue Decano del Colegio de Abogados de Cádiz y vivió aquí, en su casa de la Plaza de San Antonio, que compraría con los derechos de autor del "Divino impaciente" y solo se ausentaba para asistir a los estrenos de sus obras en Madrid y a las sesiones de la Real Academia de la Lengua, o en primavera para descansar en su finca jerezana de "El Cerro", en la que escribía dentro de una jaula, fabricada a propósito, para evitar los insectos Siempre estuvo en todos los temas que interesaban a Cádiz y uso de su influencia para ayudar a que se realizaran. Hasta ahora había sido tratado peor en Jerez que en Cádiz y así en 2015 el Ayuntamiento le retiró la placa que le habían dedicado en el teatro Villamarta por "fascista, misógino y asesino".

Siempre acudió en la ayuda de las cosas de Cádiz. Hermano Mayor de la cofradía del Nazareno, costeó la imagen de la Virgen, y se la ofreció al Cristo diciendo "ya no serás hospiciano, sin una madre a Tu vera" y son célebres y muy conocidos los versos al Cristo de la Buena Muerte de San Agustín, "el de la faz amorosa", que dedicó a los hermanos de la cofradía. Siempre atento a todo lo que se le pedía en beneficio de Cádiz y cantor de las gracias y peculiaridades de aquí, como "el pimpi" o "el buitre del monumento". Era un liberal monárquico de ideas democráticas y conciliador. Pongo mi mano en el fuego en que no participó ni consintió ningún acto de violencia durante la dictadura, de la que fue muy crítico con el paso de años. Persona dialogante y generosa, como demostró con Emilio Romero, el que fue director del periódico "Pueblo", que lo puso en la picota y en pago, Peman escribió de su obra estrenada, lo que motivó que está continuará en cartel. Antonio Burgos fue un admirador de él. Conocí y traté a don José María y no tengo más que razones para admirarle y así lo ha escrito en una docena de mis colaboraciones en este periódico.

P.D. Me hubiere gustado conocer qué opina el alcalde de la actuación de su concejal, ¿debemos suponer que no estaba conforme con ella y decidió dejársela a él?

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