Un concejal del Ayuntamiento de Cádiz ha retirado el busto de José María Pemán, así como la placa que se encontraba en el exterior de la casa en que nació, colocada hace un montón de años y en la que, según el vecindario, don José María estaba muy bien, pero doña Carmen no se le parece y tanto, porque la de la placa era una diosa de las letras. También le quitan su nombre al teatro del Parque Genovés. Otro concejal de su mismo partido, este del Ayuntamiento de Jerez, en 2015 ordenó la retirada de su busto del teatro Villamarta, "por fascista, misógino y asesino". A fines del año pasado el concejal de Cádiz ordenó la retirada de la placa que lucía en la casa donde había nacido el alcalde de Cádiz, León Carranza. Se considera en todos los casos que, al recordar a estos fallecidos, se exalta la sublevación militar de la guerra civil y la represión de la dictadura. Aunque sea mi oficio, no quiero reconducir la cuestión al debate jurídico, pero llama la atención de que en ninguno de los casos se haya dado audiencia a los familiares, convirtiéndose la decisión en ejecutiva.

Lo que quiero escribir es que José María Pemán se merecía todos estos reconocimientos, como también se los merecía el alcalde Carranza y que nadie tiene la potestad de dar credenciales de demócrata, ni esta es una marca registrada. Lo que se premia con estos reconocimientos es lo que hizo Pemán por Cádiz, que fue su mejor embajador. He escrito tantas veces de él, que no tengo que buscar en mi memoria, sino acudir a internet y escribir su nombre en los artículos que vengo publicando en estas páginas desde 2005. De forma apretada porque no tengo espacio. Dedicó al Cristo de la Buena Muerte un bello poema y organizó una corrida de toros para financiar la escultura de la Virgen de Dolores de la cofradía del Nazareno, que ejecutara el escultor gaditano Vasallo. Hermano Mayor del Nazareno. Pemán se opuso a la creación de la provincia de Gibraltar, reduciendo la provincia de Cádiz. En verano, en la playa leía sentado en una garita y con zapatos, chaqueta y pajarita. Escribió un prólogo admirable del libro de Aramburu, "la Ciudad de Hércules". Presidente del Ateneo, destacado articulista reflejó la figura del pimpi gaditano y el buitre del monumento Puso letra el himno de Cádiz. Antonio Burgos escribió que mientras para Rafael Alberti hubo paz, piedad y perdón, no la hubo para Pemán. Creó el personaje del Séneca y llamó a este Diario cuando cumplió 100 años "Diario de familia".

Desde 1964 hasta que murió, nos reuníamos en su biblioteca y cualquiera que fuere su gestión al inicio de la dictadura, de la que excluyo cualquier acto violento, era un liberal monárquico, de ideas democráticas sin apego a la dictadura. Un hombre generoso que devolvía con bien, el mal que recibía.

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