El balcón

Ignacio Martínez

Interrail gratis

UN diputado del Unión Social Cristiana bávara ha propuesto que la Unión Europea regale un interrail a cada joven que cumpla 18 años, para que viaje por los 30 países que pertenecen a esta red ferroviaria. Su filosofía es que sólo se ama lo que se conoce. El Parlamento y la Comisión Europea han acogido bien el proyecto. En caso de prosperar, se espera que regiones y ciudades lancen programas culturales o sociales que cubran el alojamiento de estos muchachos en sus territorios. Es una buena idea. Cara si se aplica de manera general. Se calcula que costaría unos 1.500 millones de euros al año si entre el 50 y el 70% de los destinatarios solicitaran la ayuda. La Comisión estudia cómo aplicarla, quizá reducida.

Otras iniciativas similares, como el programa Erasmus, han sido enormemente valiosas para fomentar la cohesión cultural europea. Y no sólo cultural; se cree que un tercio de los participantes en el programa encontró pareja durante su estancia en el extranjero y que hay un millón de hijos de estas familias. Unos 40.000 españoles participan cada año en ese programa; 270.000 de toda Europa. Somos el país que más alumnos manda fuera y el principal receptor. Granada, con casi 2.000 y la Hispalense con unos 1.800 son la primera y tercera universidades nacionales con mayor número de estudiantes foráneos. Xavier Prats, cuando fue director general de Educación de la Comisión Europea, repetía que era "muy difícil encontrar un Erasmus intolerante o populista". Y añadía una frase de Erasmo de Rotterdam, el humanista que da nombre al programa: "para el hombre dichoso todos los países son su patria".

Hace años un profesor de la Universidad de Galway, en el oeste de Irlanda, ignorante por completo del descontrol con el que se gastaba en Andalucía el Fondo Social Europeo, me planteó que en su país había demasiado intermediario, por lo que se perdía la visibilidad de que la ayuda a la formación era comunitaria y se generaban excesivos gastos por la actuación de tanto agente interpuesto. Lo mismo que aquí [casi 6.000 millones de euros llegaron a esta región del FSE desde 1986]. Este profesor sugería que la Comisión Europea debería preguntarle a cada joven europeo qué quería estudiar y darle un cheque por el importe de los estudios. Sostenía que saldría más barato.

El interrail gratis, un Erasmus o la formación directa son fórmulas contra el populismo xenófobo y proteccionista. Un mal que aqueja a toda Europa, pero sobre todo a los recientes socios del Este. Y necesitamos vacunas para prevenir epidemias.

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