La esquina del gordo

Paco Carrilo / Pacocarrillo.wordpress.com

Insidias, leyenda negra

DE las últimas ocurrencias del Gobierno del señor Zapatero referidas a la disminución del gasto público, no ha puesto sobre el tapete ninguna que recorte sus sueldos, canonjías, prebendas, asignaciones para gastos de representación, ni siquiera lo que en especie perciben los que se mueven por Madrid a golpe de taxi. Quitarle los 426 euros a los que ya no perciben nada porque ellos, los políticos, no han sabido crear puestos de trabajo y sí en cambio destruirlos, a esos, a los más pobres, a esos sí que es muy socialista dejarlos en la indigencia. A este paso volverá a repetirse lo que ya hicieron por la igualdad en tiempos de la República: todos con alpargatas. Para qué hablar de los abrigaditos que se fueron muchos de los exiliados; sería tanto como insistir en lo del yate "Vita", en su cargamento de joyas que, en tiempos de Indalecio Prieto como Presidente del Gobierno, su Ministro de Hacienda, Juan Negrín, fletaron el antiguo "Giralda", propiedad de Alfonso XIII, (o del Estado de entonces, qué más da), para llevarse a América lo que incautaron a los que tenían alguna joya, alguna moneda de oro o plata, registrando domicilios y arrasando los depósitos de alhajas depositadas en las cajas de ahorro. Leyenda. Lo que no lo es aquel yate que arribó a Veracruz el día 28 de marzo de 1939 -¿se hacen cargo de la fecha?- que el cargamento se hizo en Francia, por discreción, claro, y que sirvió para "socorrer a todos los españoles expatriados". ¡Qué hermosura! ¡Qué bello gesto!

Pero, por favor, no piense mal. Todo, absolutamente todo aquello forma parte de la leyenda negra, como dentro de unos años lo será que la política social que se está llevando a cabo en la actualidad consistió en negar a los más necesitados del país, ¿digo Nación?, la limosna que salía de los impuestos de los pocos que trabajaban y que, posiblemente, a pesar de servir para mantener un vivero de votos, era el dinero menos penoso para el contribuyente. Infinitamente menos que el que se destina a los maricones del Perú, a pagar la cuota al "amigo del sur", o al mantenimiento de Autonomías disparatadas y su corte de embajadores, por poner sólo lo más indignante y por donde se pasa de puntillas so pena de pasar por antipatriotas y de traidores.

Lo peor no es eso. Con esto pasa como con aquellos que sólo conocen los restaurantes de muchos tenedores y que sólo manejan la Visa Oro; ¿usted cree a estos se les pasa por la cabeza que existen comedores de caridad? No porque tengan el corazón endurecido, sino porque esos pensamientos alterarían la natural digestión de la langosta que tan merecida la tienen. Pasar de la pana al Armani imprime carácter.

Y se me viene a la memoria el cuento del Obispo en visita pastoral a un convento de monjas. Le enseñan la cocina y ve sobre el fuego una serie de cazuelistas que el prelado va destapando a medida que pregunta: -¿Y estas perdices?-. Y contesta la superiora: -Para la comida de su Eminencia-. Así, preguntando, inquiere el destino del salmón al oporto, el capón, la langosta a la americana, el pudín de arándanos… Todo para la comida de su Eminencia. Hasta que destapa una olla grande: -¿Y esto?- Y la Superiora tímidamente le responde: -Esto es el pucherito para la comunidad-. El Obispo, rápido, contestó: -¡Ah, mire que bien: con sus garbancitos y todo!

No me hagan caso. Todo son insidias, leyenda negra.

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