Náutica estaba en el corredor de la muerte hace unos años cuando la presión de los arquitectos que lideraban el colegio profesional de Cádiz en aquel entonces se llevaron las manos a la cabeza con su próxima demolición y evitaron que se tirara esta joya de José López Zanón, Luis Laorga Gutiérrez y Antonio del Águila. Este era el segundo edificio indultado en la ciudad después de que una plataforma ciudadana evitara el de Aduanas, decisión a la que también contribuyó que la que quería tirarlo pertenecía al PP y la que tenía que tomar la decisión al PSOE. La Junta quería tirar Náutica y estuvo empeñada en que el edificio tuviera la declaración de ruina pero una vez tras otra el Ayuntamiento se lo denegaba. Las oficinas administrativas quedaron en el olvido y la segunda vida que se le ha querido dar a este edificio no llega nunca. Con el Olivillo ya solucionado, Náutica y Valcárcel son el frente de la vergüenza.

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